Cultura

La lengua viajera: el ladino | Angelina Muñiz-Huberman

Origen

 

Podríamos pensar cómo surgieron las lenguas, en qué momento se descubrió la capacidad de emitir sonidos y que esos sonidos significaran una acción y, poco a poco, se fueran matizando y aparecieran otros sonidos que describían pensamientos, estados de ánimo, abstracciones. Que intervinieran factores que hoy llamamos lingüísticos, antropológicos, geográficos, genéticos, fisiológicos, anatómicos, sicológicos todo ello para tratar de explicar el fenómeno hablante. 

 

Lo primero sería de orden fisiológico y anatómico. La garganta, el paladar, la lengua, los dientes y su disposición han permitido pronunciar sonidos que conducen a la palabra. Fonemas, unidades mínimas, van acomodándose y repitiéndose, combinándose para llegar a significar algo. Aparecen el ritmo y el acento para ayudar a la memoria. La música va paralela al lenguaje. Las percusiones marcan el compás. Surge el canto para contar y para deleite. El número es compañero del canto y del cuento. ¿Cómo se van entremezclando todos esos elementos en su origen? Tal vez será imposible saberlo, pero ahí están y nos han llegado tras de cientos de miles de años. De esa mujer africana que, hasta ahora es la más antigua hallada arquelógicamente, llamada Lucy y que nos legó las lenguas que hoy seguimos hablando. Teorías van y vienen: monogénesis y poligénesis, los investigadores divididos entre un solo origen y muchos. No importa, el caso es que el género humano habla. Y habla gracias a la mujer, la madre del recién nacido quien ya desde el útero escuchaba el eco de las palabras y al nacer y estar en sus brazos pudo mirar la boca y oír los sonidos que de ahí escapaban. Lengua materna, por eso así se llama y hoy la seguimos celebrando.

 

Da principio un aprendizaje largo. Le lleva años a ese niño recién nacido hablar como los adultos. Empieza por palabras onomatopéyicas que vienen en línea directa de esa antigua Lucy prehistórica que imitaba los sonidos a su alrededor, de la selva, del río, de los pájaros, de todo tipo de animal y de todo fenómeno de la naturaleza. Luego, el proceso de aprendizaje sigue avanzando y nuevas palabras surgen y el niño no deja de preguntar qué significan. Más tarde aprende a leer y escribir. Descubre el diccionario y su vocabulario crece y crece. Está adquiriendo la lengua materna. La ha adquirido. Sólo le falta otro complemento y eso nadie se lo enseña: viene heredado de la prehistoria y es tan espontáneo que nadie se da cuenta que lo emplea: es el lenguaje de las manos y los gestos de la cara que sirven para aclarar, enfatizar, poner de relieve y que sigue reflejándose en la lengua por señas. Más tarde, viene la aventura de aprender otras lenguas ajenas a la suya y también lo logra. 

 

Reflexiones sobre el poder de la lengua 

 

La lengua es tan poderosa que puede ser amada o desecrada. Que acompaña en el exilio, que borra la soledad, que establece la hermandad, que es consuelo. Poderosa fuerza que para los dictadores puede ser una amenaza y niega su habla a los pueblos derrotados como ocurrió con Francisco Franco en la Guerra Civil Española prohibiendo el uso público del catalán y el vasco porque habían apoyado a la República española. O bien la lengua también puede ser impuesta en los países conquistados como el latín, el español, el inglés, el francés, el portugués, frente a la lengua primigenia de los pueblos originarios que, sin embargo, persiste escapando a dominios, violencias, ideologías. Y aun el polémico llamado lenguaje inclusivo. O el lenguaje que traspasa las especies animales y que puede ser el canto de los pájaros o los sonidos de los delfines, los ladridos, los maullidos, los graznidos, con sus variantes que tienen un significado especial y que los humanos no entendemos.

 

En fin, ¿qué haríamos si no pudiéramos comunicarnos? Si las palabras por más que las tengamos en abundancia son insuficientes y acudimos a los gestos inconscientes de las manos y los músculos de la cara, para apoyar la expresión, o tal vez en herencia de un primer lenguaje por signos. Y las onomatopeyas que por sonidos imitativos aún nos han quedado: guau, miau, pío, cataplán, achús, ja, ja, din-don, glu, glu, y muchos más. 

 

La lengua y su musicalidad, los tonos agudos, graves, esdrújulos. Las canciones y el ritmo establecido. La medida y los compases. El verso que relata la épica de los pueblos y luego la lírica y la dramaturgia. Palabras y palabras que permiten ser utilizadas no con un estricto sentido sino con sus variantes significativas o sugeridas, metafóricas y con su traslado a símbolos e imágenes poéticas. Palabras que se desgastan y surgen las sustitutas. Palabras que se renuevan y se inventan ante otras circunsancias según avanza la historia de la humanidad, la ciencia, la tecnología. Palabras que aún desconocemos y que están ahí esperando su momento de aparecer. Pienso en la revolución cibernética, si es ésta la palabra adecuada, y sus alcances desconocidos. 

 

Letras y números

 

Letras y números se parecen. Las letras dan lugar a las palabras y las lenguas, pero no quisiera dejar fuera los números que, en su origen eran letras con otra función y, sobre todo, nacimiento de las ciencias cuando se originó la numeración árabe. O de la espiritualidad con la lectura de los cabalistas hebreos que convierte las letras en números y da lugar a la Guematriá.

 

“Abraham Abulafia desarrolla el rigor interpretativo de la lengua a partir de su equivalente numérico. La Guematriá es el método de atribuir a cada letra un valor numérico específico. Por ejemplo, álef es el 1, bet el 2; guímel, el 3; dálet, el 4, y así sucesivamente. De este modo, la lengua se explica por sí misma y no por medio de los conceptos que expresa. Se abstraen los significados por medio de un proceso de reflexión y de meditación, no de poderes ocultos o mágicos. Se atiende a las palabras como fenómeno único, estudiadas por vez primera y descontextualizadas … Podría pensarse en las modernas teorías críticas y literarias que desmenuzan la lengua en sus fracciones más pequeñas y las vuelven a dotar de un nuevo significado. La capacidad de armar y desarmar un texto y de presentarlo bajo una luz no gramatical es la base del pensamiento abulafiano”.2 

 

De esta manera la lengua puede representarse de más de un modo. Los números por su abstracción pueden darle otro valor y saltar a otra categoría, la de musicalidad, ya que hablar es un proceso rítmico. De ahí su enlace con el carácter materno manifestado por las canciones para niños y canciones de cuna. 

 

 Otras lenguas

 

Adquirir otras lenguas puede deberse a distintos factores. La materna es la amada, pero otras lenguas pueden aprenderse por necesidad, por gusto, por ampliación de la cultura, por investigación. Parece que el ser humano se ha caracterizado por la necesidad de moverse de su territorio original y, por diversas causas, atraviesa fronteras y se instala en nuevos lugares geográficos. En un principio se traslada porque donde vive hay escasez de alimentos o su libertad es constreñida. Para ello inicia una caminata o un viaje por mar a sabiendas de que le esperan peligros e incluso es capaz de enfrentar la muerte con tal de lograr una mejora en su vida. La lengua lo acompaña y siempre será su consuelo poder usarla para expresar sus más íntimos sentimientos o pensamientos. Lengua y vida serán una y la misma. En nuestros días lo vemos con las emigraciones de África a Europa o bien las emigraciones de países americanos hacia el norte teniendo como meta arribar a los Estados Unidos o a Canadá en busca de mejores condiciones de vida.  

 

México como país de acogida de diversas emigraciones del extranjero ha sido y es sede de una gran diversificación de lenguas. Las lenguas originales existen en una cantidad de varias decenas habladas por más de 7 millones de personas, tales como el náhuatl, el maya, el tzeltal, el mixteco, el tsotsil, el zapoteco, el otomí, el totonaco, el chol y el mazateco. Sobre ellas se impuso el castellano al realizarse la conquista, a la manera de los romanos y de la imposición del latín en los países europeos que fue conquistando y que dio origen a las lenguas romances. El proceso de la influencia de unas lenguas sobre otras es imparable. También existe el proceso a la inversa, es decir, la influencia de las lenguas originarias sobre la lengua impuesta. Contamos con mexicanismos como: chocolate, aguacate, cacahuate, tlapalería, chapulín, achichincle, apapachar, chamaco, huarache y una enorme lista.

 

Debido a la Segunda Guerra Mundial México se convirtió en un país de acogida para refugiados que huían del fascismo. Así llegaron polacos, franceses, alemanes, judíos con sus lenguas viajeras. La escritora judeoalemana Anna Seghers pasó varios años en México y aquí escribió algunas de sus novelas más famosas como La séptima cruz y Tránsito que han sido llevadas al cine.

 

Podemos pensar en otras lenguas como el inglés y los tecnicismos que nos estamos acostumbrando a usar, sobre todo en torno al fenomeno creciente del mundo cibernéutico: “escanear”, “forwardear”, “imeil”, “internet” y así sucesivamente. En otros casos se acude a alguna expresión de otro idioma traduciéndola. Por ejemplo ya es un hecho común decir al despedirse “cuídate”, equivalente al inglés “take care”, cuando antes se decía “que te vaya bien” y agregando un humorístico: “y que te apachurre un tren”. 

 

Una influencia lingüístico-gastronómica es la del “paste”, comida tradicional del estado de Hidalgo traída por los mineros de Cornish, Gran Bretaña, en el siglo XIX y que proviene de “pasty”. 

 

Otro fenómeno es el spanglish o mezcla de inglés y español hablado por los mexicanos residentes en los Estados Unidos que adapta y adopta la pronunciación del inglés o que introduce desinencias del español a palabras en inglés: “washatería” por lavandería, “grocería” por tienda de abarrotes, “troca” por camión y demás.

 

Es decir, las lenguas tienen su vida propia, su destino propio, sus viajes y se acomodan a lo que el ser hablante necesita. Tal es el caso del ladino o judeoespañol lengua, ante todo, viajera. 

 

El amor a la lengua, 1492

 

Cada vez que se pierde una tierra aparece otra “visión de los vencidos”, término acuñado por Miguel León-Portilla, otra lengua impuesta, otra religión, otra política, otras palabras.  Los casos a mencionar son tan largos como la historia de la humanidad. Imperios sobre imperios, el afán de dominar es imparable. Los reyes de la España medieval se preciaban de gobernar sobre tres culturas: la cristiana, la musulmana y la judía. La guerra de más de siete siglos entre cristianos y musulmanes terminada en 1492 llevó a los ganadores, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, a instituir cambios de todo orden. Se proclama el catolicismo como la única religión del reino, el castellano como la única lengua y el territorio también único, recuperado. A continuación, el 31 de marzo de 1492, se emite el Edicto de Expulsión para la población judía o su conversión al catolicismo con un plazo de cuatro meses para su cumplimiento que, luego, se extendió hasta el 2 de agosto y después 10 días más. Así empieza otro éxodo más del pueblo judío y con él también la lengua sale al destierro. Si el pueblo expulsado no podía llevar consigo oro, plata, caballos, lo que se le olvidó a los Reyes Católicos es que no se llevaran la lengua que, en cambio, fue conservada hasta nuestros días en todos los países donde se refugiaron. Este olvido de los Reyes dio lugar a que la lengua siguiera siendo hablada y a una enorme producción literaria vigente hasta nuestros días fuera de España. Y no sólo eso, desde febrero de 2018 se creó la Academia Nacional del Judeoespañol (Ladino) en Israel, y en octubre de 2019 pasó a ser correspondiente de la Real Academia Española. Es así como el término de “visión de los vencidos” se extiende a otras culturas y otros idiomas. 

 

1492 fue una fecha de amplia significación: la toma de Granada por los Reyes Católicos y fin de la guerra con los musulmanes; el descubrimiento de América y el ya mencionado Edicto de Expulsión. Aquellos judíos que se quedaron en España y que fueron obligados a convertirse al catolicismo se les llamó cristianos nuevos. Pero hubo otra categoría, la de los criptojudíos, que no abandonaron sus orígenes y que siguieron practicando su religión en sus casas, aunque saliendo de ellas fueran a la iglesia a cumplir con los nuevos ritos impuestos. Antecedente de lo que habría de suceder con las antiguas religiones prehispánicas y el método de conversión que dio lugar al nepantlismo, según Miguel León-Portilla.  

 

Características de la lengua ladina

 

El ladino o judeoespañol era el idioma hablado en 1492 que se encontraba aún en evolución. Como obra representantiva de esa fecha está La Celestina de Fernando de Rojas, autor converso. Al salir al destierro los sefardíes detuvieron la lengua y la fonética en su evolución natural, mientras que la gramática y la escritura adquirieron características especiales. Al convertirse en una lengua viajera, de España y Portugal a Turquía, pasando por Inglaterra, Francia, Italia, Rumanía, Bulgaria, Marruecos y otros países enriqueció su vocabulario con palabras de uso frecuente que procedían de los idiomas de dichos países. 

 

En cuanto a la fonética se conservó la pronunciación del castellano medieval y se mantuvo la f latina en lugar de la h, “fermoso” en lugar de “hermoso”. En la morfología hubo cambios de género por influencia del hebreo, como en “la amor”, “la temor”. Apareció la metátesis como en “vedrad” en lugar de “verdad”, “probe” por “pobre”; o bien, agregar una “a” epentética a los infinitivos, “asubir”, “adormir”, “alevantar”; desaparición de las contracciones “al” y “del” por: “a el”, “de el”; unificación de tiempos verbales con los terminados en “ir”: “yo cantí”, “yo soñí”, “yo recordí”. En lexicología se tomaron palabras de otros idiomas pero con prefijos y sufijos del castellano como en “desmazalar”, del hebreo “mazal” (suerte), o a la inversa: al castellano se le incluyeron sufijos hebreos: “ladronim” (ladrones). En cuanto a la sintaxis se cambió con frecuencia el orden de las palabras y la estructura de la oración. Aún con estas diferencias el vocabulario puede considerarse en un 80% castellano y el resto repartido entre el hebreo y otras lenguas. Casos muy especiales son debidos a conceptos propios del judaísmo, por ejemplo, preferir la palabra “Dio” por “Dios”, al considerar que la “s” indica plural en español y negaría la idea de monoteísmo; o templo por iglesia. 

 

En relación con el sistema de escritura se prefirió el empleo del alfabeto hebreo aunque la lengua fuera el ladino. Sólo a partir del siglo XX se empezó a usar el alfabeto latino y a transcribir las palabras según la fonética, por influencia de las publicaciones periódicas. Actualmente puede verse por internet el periódico en ladino: Aki Yerushalayim. Asímismo, a finales del siglo XIX y sobre todo a partir del XX se llevan a cabo investigaciones lingüísticas y, como ha sido mencionado, el ladino es miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua. 

 

Entre los legados de la cultura sefardí pueden considerarse los siguientes.

 

Lírica sefardí

 

La lengua que acompañó a los sefardíes se quedó como la lengua familiar, de las tradiciones, de los romances, de los refranes. Era la lengua de La Celestina y fue el tesoro más preciado que pudieron llevar al destierro. Fuera de España esa lengua siguió vigente, aunque detenida, con el agregado de palabras de otros idiomas según los diferentes lugares de su peregrinaje.  

 

Un repaso de esta riqueza literaria es el siguiente. Establecidos los judíos en la península ibérica entre los siglos I y II de nuestra era desde esa fecha hasta el siglo XV destacaron en la cultura dentro de las ramas de: religión, judaísmo, lingüística, letras, ciencias, poliglotía, didáctica, ética. Fue la Edad de Oro de las letras hispanohebreas, baste recordar nombres como los de Maimónides, Yehuda ha-Levi , Shelomo ibn-Gabirol o el viajero Benjamín bar-Yoná, más conocido como Benjamín de Tudela, antecedente de Marco Polo, que llegó hasta tierras del Lejano Oriente y de regreso a Tudela, autor del famoso Libro de viajes del cual me ocupé en una de mis novelas (El mercader de Tudela).  

 

Después del siglo XV y en el exilio siguieron los sefardíes con esa tradición creando nueva obra literaria en los géneros de narrativa, poesía, ensayo, traducción. Durante la Edad Media los idiomas peninsulares fueron el hebreo y el árabe más la lengua romance y, como ejemplo, podemos citar los Proverbios morales (siglo XIV) de Sem Tob de Carrión dedicados al rey Pedro I, y en la literatura popular las jarchas combinando las tres lenguas peninsulares. En cambio, en el exilio, predominó el judeoespañol o ladino aunque escrito en caracteres hebreos. Actualmente, se emplean letras latinas con ortografía fonética, como en Aki Yerushalayim. Revista Kulturala Djudeo-Espanyola.  Dos autores de la literatura contemporánea en México que han escrito en esta lengua son Juan Gelman con su obra Dibaxu en edición bilingüe y Myriam Moscona con Tela de sevoya  que incluye fragmentos y expresiones en ladino, y como literatura testimonial está Novia que te vea de Rosa Nissan, llevada a la pantalla fílmica por Guita Schyfter.  En música, el romancero sefardí sigue vigente y son múltiples las grabaciones que existen, por ejemplo, de Jordi Savall o de las cantantes Fortuna y Jaramar. Esta última, mexicana, recibió en 2016 el Latin Grammy por su disco “El Hilo Invisible” de cantos sefardíes con el Cuarteto Latinoamericano. 

 

El traslado de la lengua judeoespañola a otros países se convirtió en una fuente de investigación sobre el idioma español en el siglo XX. Menéndez Pidal e investigadores posteriores pudieron reconstruir aspectos de la vida y la cultura medieval española gracias a este legado que quedó casi intacto. Entre la lírica conservada podemos mencionar romances tradicionales españoles más los de creación sefardí con sus peculiaridades culturales como los de tema bíblico; cambios de vocabulario, como ha sido mencionado: templo en lugar de iglesia; Dio en lugar de Dios (por considerar que la ese final indicaba muchos dioses); creación de nuevos romances en referencia a los países donde se encontraran con influencia de otras lenguas. El hecho de conservar la música fue también de suma importancia puesto que palabra y música se apoyan entre sí. Un fragmento del romance de “Amnón y Tamar” es el siguiente con la peculiaridad de que, gracias a un anacronismo, nos permite calcular la fecha de su elaboración: 

 

Un ijo tiene el rey David

que por nombre Amnón se llama

namoróse de Tamar,

aunque era su propia ermana.

Fuertes eran los amores,

malo kayó y echado en cama.

Un día por la mañana,

su padre a verle entrara:

-¿Qué tienes tú, Amnón,

Ijo mío y de mi alma?

-Malo estó yo, el mi padre,

malo estó y no komo nada.

-Sí komerás tú, Amnón, 

pechugüita de una pava. 3

 

He ahí el anacronismo en este último verso. Desde luego que en la época del rey David no había pavos en el Cercano Oriente, por lo que el poema en ladino se escribió después de 1492. A manera de nota al margen, recordemos también el poema de Federico García Lorca de su Romancero gitano sobre Tamar y Amnón. 

 

Como los pasos de la vida se fueron expresando por la poesía, otro género de amplia representación son los cantos de boda. Contamos con ejemplos de cantos de boda en el Poema de mío Cid, en el Libro de Alexandre, en el Libro de Buen Amor. Son mencionados en fueros y crónicas y se reglamenta sobre las celebraciones matrimoniales. En la tradición sefardí los cantos de bodas constituyen un abundante material que describe el desarrollo del matrimonio a lo largo de varios días, desde los preparativos hasta su culminación. Incluso hay cantos humorísticos. Y como resultado del matrimonio están las canciones de cuna. Uno de los ejemplos más conocidos, basado en el Cantar de los cantares, dice así:

 

Morenika a mí me llaman 

yo blanca nasí

y del sol del enverano

yo me ize ansí.

Morenika, grasiosica sos,

Tú morena y yo grasioso. 4 

 

Las canciones de cuna cuentan con gran número y las hay de diferentes clases, las descriptivas: “Durme, durme, mi angeliko / hijiko chico de tu nación”; las relacionadas con rezos: “Cuatro eskinitas tiene mi cama, / cuatro angelikos que me la guardan, / Uriel, Gabriel, Rafael y Miguel; las de aprendizaje: “Durme, durme kerido hijiko / durme sin ansia ni dolor… de la cuna salirás / a la eskola tú entrarás / y allí mi kerido hijiko / a meldar te ambezarás.

 

Otro gran acervo de la lírica sefardí es los cantos de muerte. Pertenece a una tradición universal en memoria de la desaparición de un ser querido y que, incluso, dio lugar a la profesión de plañidera o llorona, presente también en la lírica popular mexicana. Un ejemplo es el siguiente:

 

Ya amanese, ya amanesía,

los que los piká la muerte

no se adormían.

Ya amanese en ese campo

levantaivos las kemadas 

y a faser planto. 5 

El refranero sefardí 

 

Una manera de mantener viva la sabiduría popular es por medio del refranero. Se tomaron del español y se adaptaron a la cultura hebrea. Los temas abarcan una amplia gama y se refieren a todos los aspectos de la vida, el pensamiento, la moral, el destino, las circunstancias, sin que nunca falte el humor. Estos son algunos ejemplos:

 

“Akontentóse Moshé con la parte ke le dio el Dio”. 

 

“Refraniko mentiroso non ai”.

 

“Kamina la tortuga, kamina con su kasa”.

 

“Kuando el gato se va de la kasa bailan los ratones”.

 

“De una pulga lo aze un gamello”. 

 

“El gamello no se ve la corcova, ve la del vezino”. 

 

“El ratón korre, korre, a la fin cae en la ratonera”.

 

“Nuera, dolor de muela”.

 

“Quien demanda al Dio poco, es loco”. 

 

“Ya echó tapetico”. 

 

El cuento 

 

La mayor parte de los cuentos provienen del Meam-loez o enciclopedia del pueblo, recopilados por Jacob Kulli en 1730. Sus fuentes están tomadas de la Biblia y otros libros judaicos, así como de anécdotas históricas. La popularidad de esta obra llegó a ser tal que se encontraba en todos los hogares de los sefardíes de Oriente. 

 

La novela 

 

A mediados del siglo XIX la novela en ladino empieza a desarrollarse y a tomar gran auge. Debido a la Ilustración o Haskalá las comunidades sefardíes reciben la influencia de corrientes contemporáneas y van dejando de lado las tradicionales. Nuevos temas surgen y la lista de novelas originales es de más de 300 en ladino la mayor parte con grafía hebrea. Entre ellas, destaca la Historia interesante del emperador Basilio II y el rabí o Un marido entre dos mujeres, anónima, de carácter histórico y con gran desarrollo de matices sicológicos.

 

El periodismo también ocupa un lugar principal, así como la labor editorial. La traducción de novelas de la literatura universal es sumamente amplia, incluyendo a autores como Alejandro Dumas, Víctor Hugo, Emilio Zola, Julio Verne, León Tolstoi, Máximo Gorki, Dostoievski, Jonathan Swift, Goethe y más. 

 

El teatro

 

Al principio las obras teatrales se basaban en temas tradicionales. Más tarde adquirieron rasgos de la modernidad e incluyeron temas sociales y políticos de actualidad. En la ciudad de Salónica el teatro sefardí llegó a ser tan importante que el público asistente incluyó a la sociedad griega en general, a pesar de la diferencia de lengua. Una obra famosa fue Yosef vendido por sus hermanos del dramaturgo Yitsjak M. Barzilay. 

 

Nuestros días

 

El segundo gran golpe contra el sefardismo después del Edicto de Expulsión de 1492 fue la persecución y exterminio llevada a cabo por el nazismo. En palabras del filólogo Salvador Santa Puche:

 

El estallido de la II Guerra Mundial y la aniquilación sistemática de la judería europea, supuso para el judeo-español un duro golpe y una interrupción casi total de su dinámica. En apenas cinco años [1940-1945] la lengua sefardí perdió al 90 por ciento de sus hablantes. Lo que esto significa para una lengua es imaginable: el judeo-español dejó de tener un punto de localización reconocible y perdió a quienes mejor hubieran podido abrir nuevos caminos hacia la normalización de una lengua: los escritores y creadores literarios. 6

 

Para dar una cifra, alrededor de 55,000 sefardíes de la ciudad de Salónica fueron masacrados. Quienes pudieron salvarse de ir a los campos de concentración y exterminio de los nazis emprendieron el viaje a América. Al estar en contacto con países de habla española poco a poco fueron olvidando el ladino y adquiriendo el español actual. Recientemente el gobierno español emitió una ley que permitía adquirir la nacionalidad española a los sefardíes y muchos han regresado a España. 

 

Criptojudíos en la Nueva España 

 

Después del Edicto de Expulsión de 1492, aquellos judíos que se quedaron en España y que fueron obligados a convertirse al catolicismo se les llamó cristianos nuevos. Pero hubo otra categoría, la de los criptojudíos, que no abandonaron sus orígenes y que siguieron practicando su religión en sus casas, aunque saliendo de ellas fueran a la iglesia a cumplir con los nuevos ritos impuestos. Antecedente de lo que habría de suceder con las antiguas religiones prehispánicas y el método de conversión que dio lugar al “nepantlismo”, según León-Portilla. 

 

Los sefardíes expulsados partieron a las tierras más cercanas, a Portugal sobre todo y a los países mediterráneos, Marruecos, Italia, Grecia, Turquía aunque también a Francia, Inglaterra, los Países Bajos, Bulgaria y Rumanía. Otra vía de escape fue la huida a los recién descubiertos territorios del continente americano, pensando que la Inquisición no los alcanzaría. En la Nueva España, hubo muchos casos de regreso a la religión original. Podemos mencionar la trágica historia de la familia Carvajal; el misterio de la desaparición del escritor Mateo Alemán; la complicada vida del ermitaño Gregorio López; la excéntrica vida de Rafael Gil Rodríguez. En el siglo XVII hubo congregaciones en la Ciudad de México, Puebla, Guadalajara, Veracruz, Zacatecas, Monterrey, Campeche, Mérida. Es probable que también hubiera centros de culto en Guatemala, Nicaragua y Honduras, según Seymour B. Liebman7

 

Pero, una vez instalada la Inquisición en 1571 la persecución contra los judaizantes fue exhaustiva. Incluso hubo enjuiciamientos por haber escrito un poema que según la Inquisición contenía herejías. Tal fue el caso de Juan Bautista Corvera y su poema “Seguir tiene la virtud” que dio lugar al proceso en su contra. También es de mencionar la destacada presencia de las mujeres que fueron llamadas “empecinadas” por la fuerte voluntad de afirmar su fe. Entre las procesadas por la Inquisición se encuentran, además de las hermanas Carvajal, Anna Váez y Marina de San Miguel.  

 

Sobre la familia Carvajal se ha escrito largo y tendido, por lo que aquí sólo mencionaré el interesante dato de que en 2017 regresó a México el primer documento que testimonia la presencia sefardí en el continente americano. Dicho documento de Luis de Carvajal el Mozo que se encontraba en el Archivo General de la Nación había sido sustraído ilegalmente del país en 1932. Con esta recuperación se incrementa la posibilidad de estudios sobre el tema. 

 

Venta Prieta

 

Un caso sumamente especial es el de la comunidad indígena de Venta Prieta, Pachuca de Soto, estado de Hidalgo que se consideran judíos: tienen una sinagoga y practican la religión. Algunos de ellos se han ido a vivir a Israel llevando consigo su lengua materna. Hay diversas teorías sobre su origen. Una de ellas propone la pertenencia a una familia sefardí en dicho lugar desde la época colonial que, originalmente, eran criptojudíos; o que se trata de quienes trabajaban con dicha familia y que se convirtieron al judaísmo. Oficialmente fue fundada en 1930 como la Comunidad Israelita el Neguev, Venta Prieta, por Matrini Téllez y hoy sigue siendo dirigida por la familia Téllez. 

 

Otro caso sumamente especial es el de Benjamín Laureano Luna, descendiente de criptojudíos y creador del Frente Mexicano Pro Derechos Humanos A.C.  Su padre Baltazar Laureano, era el Rabino espiritual de la Congregación Al Kadosh Ben Elohim, de los judíos de Vallejo. 

 

Siempre en torno al criptojudaísmo surge la posibilidad de una mayor extensión de lo que se ha pensado hasta ahora. Como ejemplo, tenemos la siguiente novela.

 

Reminiscencias

 

Severino Salazar, en su novela Desiertos intactos trata de un misterioso anacoreta del siglo XVI que vivió en la región desértica de Zacatecas: Gregorio López, supuesto hijo bastardo del rey Felipe II y su amante judía. Una vez establecido en el desierto zacatecano se relaciona con los huicholes, chichimecas y tarahumaras, razón por la cual también fue marginado y hasta demonizado. 

 

En la novela de Severino Salazar los hechos trascurren entre el pasado con referencia a lo que fue la vida de Gregorio López en el desierto y nuestros días con un profesor que investiga la vida del anacoreta. 

 

En cuanto a Mateo Alemán, autor del Guzmán de Alfarache, el único documento que se encontró sobre él es la renta de una casa en Chalco, pero un grupo de profesores de la Universidad de Sevilla estableció su fecha de muerte en 1614. Como nota al margen, en mi novela El sefardí romántico. La azarosa vida de Mateo Aleman II, trato de un supuesto descendiente del escritor y sus aventuras en la época contemporánea. 

 

En Nuestra lengua. Ensayo sobre la historia del español, David Noria consigna un pasaje de El cuervo blanco de Fernando Vallejo en que oyó hablar por primera vez el ladino y su emoción: “… el Tiempo que desde hace quinientos años nos separaba ahora nos unía. La Luna, la Celestina, se sonreía viendo a ese par de ridículos que se hablaban de vos. ¡Se le hacía tan raro! Gente del siglo XX hablando como del XVI”. 8

 

Silvia Hamui Sutton en su recién publicado libro El judaizante Rafael Gil Rodríguez y el declive de la Inquisición: Nueva España, siglo XVIII, describe la vida de este judaizante y su comportamiento dado a excesos, contradictorio, misterioso, obstinado que, para el Tribunal de la Inquisición constituyó un asunto de difícil solución. Aunado al momento histórico que anunciaba una transición hacia un mundo de predominio racional, lo que complicó aún más el veredicto inquisitorial. 

 

Según aumentaba la persecución inquisitorial contra los judaizantes éstos iban trasladándose hacia el norte de la Nueva España y estableciéndose en California, Nuevo México, Arizona, como lugares de refugio. Hoy en día existe la Sociedad de Estudios Criptojudaicos y la editorial Gaon Books en Santa Fe que organiza congresos sobre el tema. 

 

   Hace un par de años fui invitada por el Seminario de Cultura Mexicana a dar una conferencia en Lagos de Moreno, Jalisco. Me llevaron a visitar los alrededores y me mostraron la casa de los que hasta la fecha son llamados “portugueses”, descendientes de los criptojudíos. Por la salida de España a Portugal el término de “portugués” disimuló el origen judío pero quedó como marca distintiva. Por si fuera poco, el pasado 7 de noviembre de 2021 se publicó un artículo en el periódico Reforma por Alejandra Carrillo titulado “Huella sefardí en los Altos de Jalisco”. 

 

También puedo mencionar mi novela Los esperandos. Piratas judeoportugueses… y yo que cuenta con la traducción al portugués de Ester Abreu Vieira de Oliveira y María Mirtis Caser. 

 

Los mencionados son unos cuantos ejemplos de la sobrevivencia y culto de la memoria de este peculiar hecho histórico y de sus ramificaciones. En el fondo se trata del uso de la lengua como fenómeno transnacional por lo que aquí viene a propósito citar el hecho de la emigración de mexicanos y latinoamericanos hacia los Estados Unidos y la conservación de la lengua. La obra de creación por autores de origen mexicano suele incorporar fragmentos en lengua chicana o “spanglish” y abarca todos los géneros. Destacan Antonio Villarreal y su novela Pocho, Raymond Barrios, Ricardo Vásquez, Óscar Z. Acosta, Ron Arias, Tomás Rivera. La literatura femenina tiene un gran impulso con Sandra Cisneros a la cabeza y su obra The House on Mango Street al lado de Estela Portillo Trambley, Rosaura Sánchez, Erlinda Gonzales-Berry, Ana Castillo. En todos los casos el concepto de Aztlán es particularmente avalado, pero al cruzar la frontera entre México y los Estados Unidos surge “Nepantla” como situación intermedia. 

 

Como dato curioso Ilan Stavans tradujo el capítulo primero del Quijote al chicano y he aquí un fragmento:

 

In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un greyhound para el chase”. 9

 

Efraín de Atenas de Máximo José Kahn 

 

A continuación quiero mencionar a un autor en relación con el sefardismo, aprovechando que recientemente una de sus obras ha sido reeditada por Renacimiento / Biblioteca del exilio y la Universidad Iberoamericana. 

 

Máximo José Kahn, autor poco conocido que nació en Frankfurt en 1897, vivió en la España republicana, fue cónsul en Salónica y luego de la Guerra Civil formó parte del exilio republicano español en México para después trasladarse a Argentina donde murió en 1953. Se sintió atraído por la cultura sefardí y escribió obras como Apocalipsis hispánica y Efraín de Atenas. Fue amigo de autores de la época y del exilio como Juan Gil-Albert, Rosa Chacel, Francisco Ayala, María Zambrano. En México trató a Octavio Paz y a Elena Garro. 

 

Efraín de Atenas versa sobre una crónica familiar de tres generaciones de sefardíes en Atenas. “Efraín, proveniente del éxodo sefardí de 1492, encarna en sí las vertientes de asimilación y tradición. Tiempos antiguos y tiempos modernos entretejen su identidad”. 10

 

Para terminar, cierro con este poema anónimo de la tradición sefardí, símbolo del amor a la lengua como la vida misma y aun de la sacralidad. Hablar y oír la lengua se convierte en un consuelo ante el exilio. Dice así: 

A ti lingua santa,

a ti te adoro,

más ke toda plata,

más ke todo oro.

Tú sos la más linda

de todo lenguaje,

a ti dan las ciencias

todo el avantage.

Kon ti nos rogamos

Al Dio de la altura,

Padrón del universo

y de la natura.

Si mi pueblo santo

él fue kaptiuado 

con ti mi kerida

él fue konsolado.

 

Notas

 

1 Conferencia magistral impartida en la VI JORNADA DE CHARLAS Y CONFERENCIAS EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA LENGUA MATERNA, 21 de febrero de 2022. ENES, Unidad León de la UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO en la Ciudad de León, Guanajuato, México.

 

2 Angelina Muñiz-Huberman, Las raíces y las ramas. Fuentes y derivaciones de la Cábala hispanohebrea, México, Fondo de Cultura Económica, 1993, pp. 53-55.

 

3 Angelina Muñiz-Huberman, La lengua florida. Antología sefardí, 1ª. ed., Fondo de Cultura Económica / Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, México, 1989, pp. 102-103.

 

4 Ibid., p. 113.

 

5 Ibid., pp. 119-120.

 

6 Salvador Santa Puche, “Una lengua en el infierno: el judeoespañol en los campos de exterminio”, en Tonos. Revista electrónica de estudios filológicos, núm. 5, abril 2003. ISSN: 1557-6921.

 

7 Seymour B. Leibman, Los judíos en México y América Central. Fe, llamas e Inquisición, trad. Elsa Cecilia Frost,  Siglo XXI, México, 1971, 481 pp.

 

8 David Noria, Nuestra lengua. Ensayo sobre la historia del español, Academia Mexicana de la Lengua / UNAM, México, 2021, p. 82.

 

9 En: Ilan Stavans, Cuadernos Cervantes de la lengua española, época II, año III, Madrid, 2012.

 

10 Angelina Muñiz-Huberman, pról. Máximo José Kahn, Efraín de Atenas, introd. Martín Gijón y Leonardo Senkman, epílogo Joseba Buj, Renacimiento, Biblioteca del exilio / Universidad Iberoamericana, 2020, p.

Dra. Angelina Muñiz-Huberman (Hyères, Francia, 1936), hija de exiliados españoles de la Guerra Civil, radica en México. Premio Nacional de Ciencias y Artes, Creadora Emérita Nacional, Miembro Numerario de la Academia Mexicana de la Lengua. Autora de más de 50 libros de poesía, narrativa, ensayo y traducción. Su obra está traducida a varios idiomas. Conferencista en universidades nacionales e internacionales. Premios: Universidad Nacional, Xavier Villaurrutia, Sor Juana Inés de la Cruz de la FIL de Guadalajara, Woman of Valor Award, Orden de Isabel la Católica. Algunos de sus títulos son: Dulcinea encantada; Rompeolas, poesía reunida; El atanor encendido, antología de Cábala, alquimia, gnosticismo; El último faro. Su novela Os esperandos. Piratas judeus portugueses… e eu ha sido traducida por Ester Abreu Vieira de Oliveira y María Mirtis Caser.

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