ANO 8 Edição 88 - Janeiro 2020 INÍCIO contactos

Moisés Cárdenas


La literatura latinoamericana: una búsqueda de conciencia mítica: segunda parte    

¿Qué más elementos se presentan para el estudio de la identidad?

 

En Macondo hay una fundación y una destrucción. La fundación con la llegada del tren y la explotación de la naturaleza. En Latinoamérica, muchos pueblos se fundaron con la llegada del tren o con el buen llamado progreso, Macondo llegó a la destrucción por su maldición o sus pecados, Latinoamérica también ha llegado a su destrucción por la misma forma de actuar y pensar, en donde los hombres que habitan el suelo han usado el continente para su propio provecho.

 

Los elementos fantásticos que aparece en Cien años de soledad, como lo es la lluvia de la mariposas, la interminable lluvia por más de cuatro años, la vuelta de Melquiades después de muerto para ayudar a descifrar los manuscritos; representa la condena, la desesperación y el fracaso. Macondo es reflejo de un lugar de Latinoamérica, Macondo vive en una ficción de la conciencia mítica y no de la conciencia histórica, aunque hay pueblos que se le parecen, y si se le parecen no es mera coincidencia, solo que en Macondo sus personajes están en la paginas de Cien años de soledad, en cambios en los pueblos de Latinoamérica, muchos de sus personajes hicieron daño y hacen daño.

 

En Cien años de soledad, también se encuentra la figura del caudillo, el militar que siembra terror en búsqueda de poder, el cuestionamiento de la figura de Dios, la aparición de las clases sociales y lo efímero de las riquezas y la opulencia, hay una metáfora de la exaltación de la naturaleza humana en donde se resalta al soñador que todos llevamos dentro, tal como lo es José Arcadio Buendía (padre) quien es el prototipo del soñador de realidades imposibles, el alquimista, el fundador de Macondo; en él está el lado de la maga realidad. En Latinoamérica en toda su historia ha habido hombres soñadores que han fundado ciudades o ha deseado que a las ciudades, pueblos y aldeas lleguen sueños, que no son solo cosas materiales sino que sea la sensibilidad, pero también esos sueños son hechos añicos en las manos de otros soñadores perversos como los caudillos o los dictadores. ¿Acaso Latinoamérica no ha tenido esta historia?

 

Es por eso que Cien años de soledad, representa para la literatura latinoamericana un gran aporte al estudio de la cultura y la identidad. Por otra parte puede considerarse que la novela hace una metáfora  a temas de pasajes bíblicos como el Génesis, la acepción, el diluvio, el apocalipsis; también se describe signos religiosos referentes a destrucción y muerte. El libro de Melquiades es el que profetiza lo que ha de venir sobre Macondo, así como en La Biblia encontramos innumerables pasajes de los enviados de Dios, que profetizaron sobre las cosas de los hombres y la destrucción que había de venir por sus pecados. Como puede notarse en Apocalipsis 14: 8 -10, allí se destruirá a Babilonia. Así como Aureliano Babilonia descifra los pergaminos, los hombres llegarán a descifrar sus hechos ante el trono de Dios, pues han recibido muchas manifestaciones de su poder, en cambios los hombres siguen riéndose en sus espejos.

 

Cien años de soledad propone un mundo posible a partir de la imaginación que va suscitando imaginarios, no se destruye, porque el apocalipsis no es el fin sino el recomienzo, Cien años de soledad es una autodestrucción para auto regenerarse, el apocalipsis es quitar el velo, apartar algo, es una revelación de las cosas que están por venir, porque como lo dice Apocalipsis: el que da testimonio de estas cosas dice: sí, vengo pronto. (Apocalipsis, 1987: 1536). 

 

Latinoamérica también vive en una especie de Apocalipsis porque en ella las cosas están escritas pero sigue buscando sus escritos, y como Macondo se destruye para autogenerarse, Latinoamérica va y vuelve, y así como llega al final de Cien años de soledad, vuelve de nuevo a su comienzo:

 

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarías con el dedo.” (Márquez, 2014: 3)

 

 

 

¿Qué es Latinoamérica en el contar en la novela Leyendas de Guatemala?

 

Latinoamérica es entonces una fábula dentro de una imaginación que construye sus propias claves de reconocimiento e interpretación, porque los pueblos están condenados a vivir en espejismo mordiéndose en sus nostalgias. Como se puede notar, la literatura latinoamericana es interesante, en ella puede describirse lo importante que es para el escritor hacer resaltar la cultura, como lo dice Lautaro Parodi:

 

La cultura se refiere al conjunto que representa el modo de vida de un pueblo incluye comportamientos cotidianos, creencias, actividades productivas de una sociedad determinada, organizados con relación a un sistema de símbolos. Todos los hombres portan cultura, y esto define su carácter exclusivamente humano. (Parodi, 2005: 10).

 

Se necesita de la cultura para conocer y reconocer las raíces latinoamericanas. Por consiguiente, la novela del escritor Miguel Ángel Asturias, Leyendas de Guatemala publicada en 1930, es un claro ejemplo de la cultura porque en ella se encuentra un énfasis a las leyendas. Esta novela que es una narración de cuentos del pueblo maya vuelve a encontrar el tema de la identidad en el espejo, es que todo vuelve y viene, y nada se desvanece en el firmamento, todos los escritores latinoamericanos tiene el mismo tema en común: la identidad y la cultura. 

 

Miguel Ángel de Asturias narra en esta novela la magia de las palabras y el eco de los ancestros, en Leyendas de Guatemala el escritor hace una dedicatoria a la madre quien le contaba cuentos. ¿Quién no tiene una madre que alguna vez ha echado al viento cuentos, leyendas o historias de terruño? Indudablemente las madres cuentan sus historias, porque en algún tiempo las madres de ellas y a su vez la madre de la madre evocaron palabras peregrinas de ficciones que con el tiempo se hicieron realidad.

 

En la novela Leyendas de Guatemala, el escritor usa muy bien la pluma y en sus líneas hace pensar en brujos provocadores de terremotos, incendios, lluvias de estrellas o de incestos, o choques de nubes. Estos elementos naturales tienen correspondencia con otros autores que usan la naturaleza para explicar la cultura latinoamericana y a la vez pintar el cuadro que compone toda Latinoamérica: su naturaleza. Sólo un escritor latinoamericano puede reflejar muy bien el paisaje. Atiéndase el comentario de Alejo Carpentier en el prólogo de la novela El reino de este mundo, dice:

 

Pero obsérvese que cuando André Masson quiso dibujar la selva de la isla de Martinica, con el increíble entrelazamiento de sus plantas y la obscena promiscuidad de ciertos frutos, la maravillosa verdad del asunto devoró al pintor, dejándolo poco menos que impotente frente al papel en blanco. Y tuvo que ser un pintor de América, el cubano Wilfredo Lam, quien nos enseñara la magia de la vegetación tropical, la desenfrenada Creación de Formas de nuestra naturaleza —con todas sus metamorfosis y simbiosis— en cuadros monumentales de una expresión única en la era contemporánea”. (Carpentier, 1989: 11).

 

De esta forma queda comprobado que la naturaleza americana sin dudas atribuló a los conquistadores, pero también a hombres viajeros que solo vinieron a observar la naturaleza y quedaron admirados por la vasta naturaleza americana desde las regiones de México, el Caribe hasta la belleza de la Patagonia. Sin duda Latinoamérica es un río caudaloso.

 

Leyendas de Guatemala había acertado poéticamente al pasado mitológico. El escritor Miguel Ángel Asturias, revive lo que había hecho Andrés Bello en su alocución a la poesía. El escritor de Leyendas de Guatemala sopla de nuevo lo que son las leyendas, dando fe como lo comenta Luis Pinilla en relación a las leyendas:

 

Estas narraciones, cercanas al mito y de naturaleza anónima, se diferencia de aquel, en que su origen se remonta a sucesos humanos reales, casi siempre de caracteres histórico o social. La leyenda retoma la vida o las acciones de alguien, pero con el trascurso del tiempo, la imaginación popular les va agregando elementos que las hacen fantásticas y atractivas para el niño y las niñas o adulto que las escucha o lee. (Pinilla, 2005:50).

 

 

 

¿Existen otras leyendas latinoamericanas en el contar de la literatura?

 

En todo el imaginario de Latinoamérica existen una gran cantidad de leyendas, que forman parte de la gama de la literatura latinoamericana. Estas leyendas que cuentan historias de seres fantasmales, malignos, burlones, seres buenos; hacen que la literatura latinoamericana sea servida para el deleite de todos. Los escritores han sabido usar la palabra para hacer los escritos, y gracias a los poetas, narradores y escritores; hoy se cuenta con muchas leyendas para las lecturas. Se tiene muchas leyendas. Por ejemplo en la literatura latinoamericana se tiene posee en su manantial, la leyenda del ceibo la leyenda del águila del pueblo comechingón:

 

Cuenta la historia que cuando se instalaron los españoles en América y la sangre aborigen comenzó a correr por los valles y tiñó de rojo los ríos y arroyos que serpenteaban entre las tierras, los Comechingones recordaron la leyenda del águila que habían escuchado de sus abuelos. Y la volvieron a contar porque era casi su única esperanza; algún elegido vendría por el ave a traer la paz, para, por fin, lograr la hermandad entre los pueblos. Se dice que existió una chica de nombre "Arabela" que poseía cualidades extraordinarias y que, convertida en mujer, las desarrolló en defensa de su tribu. Con su sabiduría y fina percepción guío las batallas, y logró, de esa manera, que resistieran más allá de la posibilidad humana.

 

Y, si bien. "la historia la escriben los que ganan", nadie podrá negar la valentía con la que lucharon los Comechingones, cuyo grito de guerra resultó conocido y temido por los adversarios. Arabela, la enviada, murió luchando por su pueblo, pero su alma se encuentra protegida por el vuelo triunfal del águila libre.

 

Por eso, desde entonces, este pájaro representa no sólo la libertad sino también el deseo divino de hermandad entre los hombres; anhelo que vivirá hasta que todos entiendan que es el único camino hacia la libertad.  (Parodi, 2005:148).

 

El borboteo de leyendas que cuenta Latinoamérica hace una gracia en el universo, porque toda Latinoamérica esta tejida de cuentos. Otro ejemplo, se puede leer en la leyenda venezolana de La llorona:

 

Con sus desgarradores lamentos interrumpe el silencio nocturno, en los más apartados pueblos de Venezuela. Cuenta la leyenda más conocida que La Llorona era una mujer española. Vivió durante la Colonia en un pueblo y tuvo varios hijos con un indígena. Sus hermanos se enfurecieron al descubrir tal aberración. Debemos recordar que para ese entonces se decía que los indígenas no poseían alma. Eran considerados animales, seres inferiores, de origen diabólico. Los hermanos de aquella dama mataron a sus hijos y la casaron con un español. Pero la pobre mujer enloqueció y se escapaba en las noches de su casa. Vagaba por los campos suelto de largo pelo, en una amplia bata de noche, llorando lamentándose tristemente por la muerte de sus hijos. Los campesinos se angustiaban al oírla. Al poco tiempo murió de pena, pero los campesinos aún la escuchan. Algunos hasta la han visto arrastrando el peso de su tristeza por los campos de Venezuela.” (Alexa, mitosyleyendasdevenezuela.blogspot fecha de consulta 23 de enero del 2014).

 

Aunque acá se menciona dos ejemplos, está claro, que Latinoamérica posee una gran cantidad de maravillosas leyendas, que vale la pena ser leídas, estudiadas, y admiradas por su valor cultural y literario.

 

 

 

¿Qué aprendemos de estos relatos?

 

¡Que son maravillosos! Con razón Miguel Ángel de Asturias, hace una re-narración de Leyendas de Guatemala, para no solo contar a Guatemala, sino de una manera reivindicar a la cultura latinoamericana y hacer una sinfonía de la naturaleza americana. Bien lo expresara la carta de Paul Valéry a Francis de Miomandre, donde el poeta francés explaya sus sinceras palabras sobre la novela del guatemalteco, diciendo lo siguiente:

 

En cuanto a las leyendas, me han dejado traspuesto. Nada me ha parecido más extraño –quiero decir más extraño a mi espíritu, a mi facultad de alcanzar lo inesperado- que estas historias-sueños-poemas donde se confunden tan graciosamente las creencias, los cuentos y todas las edades de un pueblo de orden compuesto, todos los productos capitosos de una tierra poderosa y siempre convulsa, en quien los diversos órdenes de fuerzas que han engendrado la vida después de haber alzado el decorado de rocas y humus están aún amenazadores y fecundos, como dispuestos a crear, entre dos océanos, a golpes de catástrofe, nuevas combinaciones y nuevos temas de existencia” ( Asturias, 1968: 9).

 

              El autor de Leyendas de Guatemala, hace una fidedigna y artística transcripción de los modos de sentir, de hablar y de obrar de los habitantes de Guatemala que puede notarse en las siguientes líneas:

 

Existe la creencia de que los árboles respiran el aliento de las personas que habitan las ciudades enterradas, y por eso, costumbre legendaria y familiar, a su sombra se aconsejan los que tienen que resolver casos de conciencia, los enamorados alivian su pena, se orientan los romeros perdidos del camino y reciben inspiración los poetas.” (Asturias, 1968: 13-14).

 

Esto trae a la memoria otro pasaje de la novela:

 

El aliento de los árboles aleja las montañas, donde el camino ondula como hilo de humo. Oscurece, sobrenadan naranjas, se percibe el menor eco, tan honda  repercusión tiene en el paisaje dormido una hoja que cae o un pájaro que canta, y despierta en el alma el Cuco de los Sueños”. (Asturias, 1968: 14).

 

                            Es que Leyendas de Guatemala, evoca los brujos del torrente primaveral y con hechizos de palabras echan las voces de la literatura latinoamericana.

 

 

 

El ensayo Nuestra américa otro aporte para la literatura

 

 

 

                                     Siguiendo con la magia de la literatura, se puede mencionar al escritor y pensador José Martí quien en su ensayo titulado Nuestra América, propone una visión americanista. La sensibilidad del escritor lo lleva a denunciar la época en que vivió. Como bien lo dijo él mismo: una época de tumultos y dolores (Martí, 1994: 376).                                                                           

 

                             La situación que rodeaba la América de su época era “fea”. Una situación social bañada en vicios y bizarrías, violencia y caos. Esos malestares pesaron en Martí y llevó al escritor a soñar con tiempos buenos del pasado, en él emergió la idea de añoranzas y de épocas doradas. Pensó en el tiempo en que América vivía solitaria y no conquistada, en que su floreciente naturaleza hacía de ella un paraíso. Sintió nostalgia y deseo en su alma de que América volviera a ser la de antes, una América sin dolor de conquista. De ahí que Martí ejerce influencia en su pensamiento americano. Tal como lo expresa Henrique Ureña: la gran fuerza de ese hombre era su pensamiento y a ese gran pensamiento correspondía una expresión vigorosa y bella. (Ureña, 1980: 290).

 

                            Las épocas “feas”, hacen que el hombre añore y sienta un afecto de ir al pasado por la angustia de un presente. Martí para encontrar la época dorada debía viajar a lo originario que se funde en lo edénico, ese paraíso perdido, lo natural, que fue entorpecido por elementos foráneos y esto ocurrió con la llegada de los españoles. Como lo dijo Martí la savia rechaza al cuerpo viejo (Martí, 1994:8). No obstante América debió realizarse por sí misma, el Edén se marchitó, lo que quebrantó la armonía de estas tierras.

 

                             Por eso los escritores son seres tan sensibles que en su alma se encuentran anhelos, y Martí lo escribe en su ensayo cobijándose en los orígenes del hombre. En América hay desdichas, la imposición del derecho racional sobre el derecho natural, porque aquí se sobrecargó a los habitantes y se le aisló de la naturaleza, esto llevó a caminar por la “no identidad”, es por eso que los latinoamericanos no tienen identidad ya que ha sido truncada. Martí mencionó:


              No más que pueblos en cierne…no más que pueblos en bulbo eran aquellos que con maña sutil de viejos vividores entro el español valiente, descargó su poderosa herrajería, lo cual fue una desdichada historia y un crimen natural. El tallo esbelto debió dejarse erguido, para que pudiera verse luego en toda su hermosura la obra entera de la naturaleza”. (Martí, 1994: 423).

 

              El sentimiento de amor por la naturaleza y la tierra, el escritor lo deja plasmado en su obra poética  Versos sencillos:

                            “Yo soy un hombre sincero
                              de donde crece la palma,
                               y antes de morirme quiero
                               echar mis versos del alma.
                               Yo vengo de todas partes,
                                y hacia todas partes voy:
                                antes soy entre las artes,
                                en los montes monte soy.” (Calzadilla, 2005: 47).

 

                                El poeta presenta su sentimiento con la tierra, porque de la semilla crece la palma, la tierra es para él la herencia, el lugar de origen de todas las cosas. Mirando la tierra el hombre puede reconocerse y saber lo que es, el hombre autóctono de América está en contacto con la tierra.

 

                               Otra característica del ensayo Nuestra América, es que José Martí considera a la agricultura, como fuente de ingresos para el continente porque América es rica. La tierra es productiva, dando pasó para que el campo pueda labrarse, y así permitir el alma fatigada reintegrarse con la tierra. La agricultura como elemento económico, trae a la memoria el pensamiento del argentino Manuel Belgrano quien mencionaba en un reino agricultor, el mismo que proponía Quesnay, en donde decía él que la fuente de la riqueza de un país era la tierra. Belgrano también siguió a Adama Smith, quien manifestaba que la riqueza está en el trabajo de sus habitantes. Seguro a Manuel Belgrano le llegó a su alma las siguientes palabras de Quesnay:

 

              Valor de cada Estado no depende del valor del Tesoro Público, sino de la cantidad de fanegas de tierra bien cultivadas que tenga. [ … ] La moneda por sí misma, no es riqueza pero es una prenda intermedia y una verdadera letra de cambio al portador que debe pagarse en cambio de frutos de la Agricultura o de las obras de la industria. Si estos frutos o estas obras faltan o no alcanzan, habrá pobreza con mucho dinero; si son abundantes, habrá riqueza con poco dinero: así pues, una nación es pobre con una cantidad inmensa de metales, entre tanto que otra florece sin otros recursos de prosperidad que su agricultura; y no obstante no hace mucho tiempo se creía que las minas enriquecían los estados que las poseían. (Pigna, 2011: 62).
        
                                Es por eso, que más tarde Martí pensara en la agricultura como fuente de ingresos para América, el valor de la tierra era el elemento telúrico en la importancia de resaltar la identidad y valorar al hombre.         

 

                                 Para finalizar en esta explicación de la conciencia mítica, se invita a leer el ensayo: ¿Existe una América Latina? Una reflexión en dos tiempos, del escritor Arturo Uslar Pietri, en donde expresa que el mestizaje es un tema para analizar y estudiar en el latinoamericano. Él consideraba que no sólo somos la mezcla de tres culturas, somos más que eso, somos lo que podemos llamar una pausa en la historia.

 

                                 El escritor en su ensayo, hace un recorrido por Latinoamérica desde la mezcla de las tres razas blanca, negra e indígena y luego va reflexionando sobre este “Nuevo mundo”, al mismo tiempo que teje en sus palabras el valor de la cultura. También el escritor señala en ese ensayo que hay que contemplar a Latinoamérica con una mirada inocente, limpiar nuestra conciencia y que no hay que renunciar al saber ni mucho menos a la intelectualidad dada por la humanidad.

 

                                  Puede decirse que la literatura latinoamericana es un canto de pájaros abriendo sus alas bajo el cielo azul en el vuelo de una conciencia e historia mítica. La razón de la búsqueda de la identidad está en los escritores latinoamericanos.

 

Bibliografía 

 

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              Alexa. Mitos y leyendas de Venezuela. Citado de http://mitosleyendasdevenezuela.blogspot.com.ar/ consultado el 23 de enero del 2014.

 

              Bernal Pinilla, Luís Darío. Degustando la lectura, Caracas. Ministerio de la Cultura, Consejo Nacional de la Cultura. 2005.

 

               Bravo, Víctor.  Terrores de Fin de Milenio del Orden de la Utopía a las Representaciones del Caos. Mérida. Editorial ULA. 2000.

 

               ---.Magias y maravillas del Continente Literario. Caracas. Ediciones La Casa de Bello.1988.

 

              Calzadilla Arreaza, Juan Antonio. Módulo para talleres de expresividad Literaria y Poética. Concejo Nacional de la Cultura. Caracas. 2005.

 

              Carpentier, Alejo.  El reino de este mundo, volumen 2. Ciudad de México. Siglo Veintiuno Editores. 1989.

 

               ---. El reino de este mundo. Libros Tauro Compilador. www.librostauro.com.ar Consultado el 20 de enero del 2014.
             
              García Márquez, Gabriel. Cien años de soledad. Libros Tauro compilador. www.librostauro.com.ar Consultado el 20 de enero del 2014.

 

              Hernández Carmona Luis Javier. Cien años de nostalgia. Cien años de presente. Gabriel García Márquez y la utopía  latinoamericana. Imaginarios y Certezas. Compilador Juan José Barreto, Universidad de los Andes, Fondo Editorial, “Domingo Milani”, Trujillo, Venezuela, año 2011, pág 217.

 

              Iglesias y Cabrera, Sonia. Los Jaguares Cósmicos. Leyenda lacandona. Leyendas Cortas. Citado de http://www.mitos-mexicanos.com/leyendas-cortas/los-jaguares-cosmicos-leyenda-lacandona.html consultado el 23 de enero del 2014.

 

              Martí, José. Nuestra América. Caracas. Fundación Biblioteca Ayacucho. 1980.

 

             Orgambide, Pedro. Antología Poética de Mario Benedetti. Buenos Aires. Editorial Sudamericana. 1994.

 

              Parodi, Lautaro. Leyendas Indígenas de la Argentina. Ediciones Andrómeda. Buenos Aires. 2005.

 

               Pigna, Felipe. Libertadores de América, vida y obra de nuestros revolucionarios. Editorial Planeta. Buenos Aires. 2011.

 

              Traducción del Nuevo Mundo de Las Santas Escrituras. Editores Watchtower bible and tract society. New York. 1987.

              Ureña, Pedro Henrique. La utopía de América. Caracas. Fundación Biblioteca Ayacucho. 1980.

 

 

(Actualmente radicado en Córdoba, por razones de la diáspora venezolana) Moisés Cárdenas, nació en San Cristóbal, Estado Táchira, Venezuela, el 27 de julio de 1981. Poeta, escritor, profesor y licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura. Egresado de la ULA-Táchira. Ha publicado en antologías de Venezuela, Argentina, España, Italia y Estados Unidos.  Finalista de la décima edición del Concurso Internacional de Poesía el Mundo Lleva Alas, Editorial Voces de Hoy, Miami, Florida, Estados Unidos de América, 2018. Finalista en el IV concurso de narrativa para autores noveles Manuel Díaz Vargas 2016-2017 de Ediciones Alfar, España. Primer premio, en el 15 Certamen Internacional de Cuento, Ediciones Mis Escritos, con la obra “Puede ocurrir”, Buenos Aires, Argentina, 2016.

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