ANO 6 Edição 86 - Novembro 2019 INÍCIO contactos

Moisés Cárdenas


La literatura latinoamericana: una búsqueda de conciencia mítica: primera parte    

Primera parte

 

En cierta ocasión Albert Camus expresó: la literatura es nuestro soberano bien (Orgambide, 1995:19). Tiene mucha razón este pensador, pues la literatura por siglos ha servido de guía y excelencia para la sensibilidad.

 

La literatura más allá de ser simplemente el arte de expresar sentimientos por medio de la palabra, es el camino placentero que construye el hombre. Ella nos lleva al mundo de la conciencia con el encuentro de la imaginación para adquirir una visión sensible y reflexiva del mundo. Así lo expresa Víctor Bravo:

 

La palabra como el átomo, contiene en sí el universo, cielo, esplendor, destrucción. Con la palabra el hombre se levanta y mira el cielo y designa el mundo con sus horizontes de certezas, y crea la danza de metamorfosis que brota de la complejidad, de la imaginación y sueños”. Sin duda alguna, la palabra brinda sabiduría en la interioridad del ser. La literatura, puede mostrar y aportar al ser humano aspectos determinantes para dar una mirada a la realidad que contribuya a que el hombre sea más sensible, aumente la creatividad, la imaginación, aporte valores universales y exprese la cultura. Con ella se pueden vivenciar los acontecimientos y valores de la sociedad. (Bravo, 2000: 9).

 

La literatura latinoamericana es exquisita en sus lecturas convirtiéndola en una pasión que brinda universos imaginables e invita a escritores, poetas, y lectores a arrojarse en sus manos para sensibilizar el espíritu y encontrarse con la realidad en un contar de ficción.

 

Entre estos documentos se encuentra la novela El reino de este mundo,  publicada en 1949, del escritor Alejo Carpentier. Dicha obra no solo es una narración ficcional sino también descriptiva de la historia de Haití, donde se plasma el lugar de la raza negra en la isla, el sometimiento que han tenido desde la conquista y los vejámenes acaecidos en ellos. Alejo Carpentier va más allá de presentar hechos históricos, con su sensibilidad deja sobre el mantel una mirada de Latinoamérica. En la novela nos presenta la realidad americana. Dirá el escritor: ¿pero qué es la historia de América toda sino una crónica de lo real-maravilloso? (Carpentier, 1989: 18).  Latinoamérica es la confluencia de lo real e irreal, y en ella se tejen mundos de historias contadas desde lo ficcional con aire de realidad. Alejo Carpentier presenta lo Real Maravilloso, que viene siendo una categoría literaria cuyo rasgo principal es la creencia de que lo extraordinario, no tiene por qué ser hermoso o feo, sino novedoso, insólito, o sea, tener la cualidad de asombrar a las personas al salirse del molde de las normas preestablecidas. Cuando el escritor cubano Alejo Carpentier habla de lo Real Maravilloso se refiere específicamente a hechos ocurridos en América.

 

La novela, El reino de este mundo, es una fuente de goce en la palabra poética y milenaria en el llamado de conciencia de la identidad y el resaltar el ser latinoamericano. De ahí, el comentario de Carpentier:

 

Pero pensaba, además, que esa presencia y vigencia de lo real maravilloso no era privilegio único de Haití, sino patrimonio de la América entera, donde todavía no se ha terminado de establecer, por ejemplo, un recuento de cosmogonías. Lo real maravilloso se encuentra a cada paso en las vidas de hombres que inscribieron fechas en la historia del Continente. (Carpentier, 1989:17).

 

Se puede mencionar que la realidad en América es una realidad colectiva, porque nuestra vida cotidiana está representada en la realidad histórica junto con la realidad mítica, y esto es lo que nos diferencia de otras literaturas de otros continentes del mundo. En Latinoamérica está el papiro de cosmogonías que hace para los escritores el acto de escritura. Hablar de Latinoamérica es hablar de historia y mitos.

 

Pues la literatura latinoamericana está bañada de mitos negros y mitos indígenas en la mano de los árboles. La unión de estos mitos hacen que la literatura se convierta en exquisita para el conocimiento y la construcción de una memoria, nostalgia y ensueño; en especial en conocer la identidad latinoamericana, interrumpida por la conquista, pero presente en los mitos que deambulan en todo el continente. Comenta Luis Pinilla, que los mitos son relatos que tienen como finalidad la explicación del origen de una cultura o una creencia religiosa en torno a un personaje o a un suceso (Pinilla, 2005: 49). En la novela encontramos este hecho. En El reino de este mundo, hallamos un resaltar de la fe religiosa de los negros en Haití su creencia fervientemente en la metamorfosis de Mackandal, quien espera la salvación del líder.

 

Es de mencionar que los escritores latinoamericanos consultan los mitos y los hacen parte de su vida literaria para presentar el tema de la cultura e identidad que tanto llama el ser. La literatura latinoamericana se diferencia de las otras literaturas, porque se alimenta de la historia y la conciencia mítica. El mismo autor del El reino de este mundo lo hace saber cuándo se refiere por ejemplo que Europa ha perdido todo carácter mágico o invocatorio en cambio en América: creándose en torno a él todo un proceso iniciado: tal los bailes de la santería cubana, o la prodigiosa versión negroide de la fiesta del Corpus, que aún puede verse en el pueblo de San Francisco de Yare, en Venezuela. (Carpentier, 1989:17).

 

Al revisar la historia en latinoamericana, puede verse que está destacada por revolucionarios que sostienen la fe colectiva y esta a su vez sostiene el milagro de la realidad. Y siguiendo esa idea, Alejo Carpentier se ampara para mencionar, que: existió un Mackandal dotado de los mismos poderes por la fe de sus contemporáneos, y que alentó, con esa magia, una de las sublevaciones más dramáticas y extrañas de la Historia. (Carpentier, 1989: 18) Ese Mackandal es quien sostiene la fe de la realidad.

 

¿Por qué los escritores latinoamericanos recurren a la añoranza en la literatura?

 

Los escritores latinoamericanos recurren al pasado como inmediatez del presente. La añoranza del pasando, gravita para encontrar y vivir en un mejor presente que llevará a tratar de buscar respuestas sobre la identidad latinoamericana.  Por lo tanto es el mito quien acompaña a la literatura en la presentación de las realidades cósmicas como centro del universo.

 

La literatura en Latinoamérica tiene un pañuelo de cosmogonías excelentes que permiten sacar elementos que aporta para el estudio cultural. En la novela, las cosmogonías por parte de los negros engendran su verdad sobre lo real y construyen su visión del mundo.

 

En la novela, El reino de este mundo, el escritor realiza una reescritura del mito para presentar los problemas de identidad latinoamericana que tanto gime en la mente y en las entrañas del ser, y lo expone mediante la forma del ser del pueblo afroamericano que es una muestra en la presentación de la realidad. Como se ha dicho anteriormente, los escritores latinoamericanos recurren al mito porque este derrama la conciencia mítica y confluye la conciencia histórica.

 

Parafraseando a Karl Jaspers, el mito es un relato de forma espontánea que se concibe desde la emoción y es experiencia primigenia de los orígenes. Ya Gilbert Highet, clasifica tres maneras acerca de los mitos: Uno es decir que describen hechos históricos determinados. El segundo es tomarlos como símbolos de verdades filosóficas permanentes. El tercero es sostener que son expresión de procesos naturales eternamente recurrentes. (Bravo, 1988: 30).

 

Esto lo apoya el mismo Carpentier, cuando menciona que América está muy lejos de haber agotado sus mitologías, porque cuenta con su naturaleza, su paisaje, lo fáustico del indio y del negro y muchas razones más de presentar realidades. Se considera que estas realidades viajarían en universos.

 

El hecho de que Latinoamérica sea mestiza, no se puede ocultar lo mítico que envuelve el ser y al mismo tiempo lo consume. Porque el mito perfora en las entrañas haciendo que se levanten las estrellas de la noche.

 

El mito va de generación en generación, es una historia oficial por decirlo así, el mito se convierte en el poder de la palabra, es lo vivo en el imaginario. Cuando un pueblo posee un mito que está presente en su imaginario, este se hace tan real y vivido que los miembros de la sociedad hacen del mito una forma de vida, una creencia y un vínculo de unidad de conquista.~

 

En la novela, el autor señala que los habitantes hablan de un Gran Allá, que es un reino de la libertad donde en las tierras lejanas hay paz, gracias a dioses que protegen. Los esclavos los invocan para que los libere, entonces así llegarían los héroes y los dioses. Por lo tanto para los negros, el mito es la verdad absoluta y mora en su conciencia. Ese Gran Allá es una gran potencia que se convierte en una deidad fuerte. El autor lo expresará así:

 

En Gran Allá—, había príncipes duros como el yunque, y príncipes que eran el leopardo, y príncipes que conocían el lenguaje de los árboles, y príncipes que mandaban sobre los cuatro puntos cardinales, dueños de la nube, de la semilla, del bronce y del fuego. (Carpentier, 1989: 10)

 

¿Por qué la novela El reino de este mundo,  es importante para la identidad latinoamericana?

 

En la literatura latinoamericana se encuentra en muchas oportunidades mitos que son importantes para los pueblos. Por lo tanto, El reino de este mundo, es un símbolo de lo que somos, quienes somos, y el papel que habrá de desempeñar en la realidad que nos circunda. Por eso, Alejo Carpentier, escribe esta novela con el fin de exhibir este propósito de desenredar y encender la fogata de la verdad. El escritor usa elementos narrativos, ficcionales para que se pueda comprender el cosmos. Se vale del mito conociendo que estos sirven a la comunidad para comprender su realidad.

 

En la novela, se presenta la creencia de un pueblo negro, que siente profundo arraigue en la magia que para ellos es una herencia ancestral, no obstante el uso de la magia es considerando en el fondo una forma de dominación. Se puede encontrar en el relato que se burlan del blanco, esto origina un conflicto entre religión cristiana-católica con religión vudú.

 

Para los negros, los rituales simbólicos, los bailes y tambores serán la forma de alimentar su ego a pesar de la fuerte opresión cargada en sus manos. En los ritos del vudú la sangre es un elemento de atención y conexión para encontrar la fortaleza. En la novela se describe lo siguiente: En medio del patio de armas, varios toros eran degollados, cada día, para amasar con su sangre una mezcla que haría la fortaleza invulnerable. (Carpentier, 1989: 48). Para encontrar esta fortaleza se requiere de la metamorfosis, los negros la buscan para afianzarse en su deseo de ser libres, sujetar a los blancos y de esta manera conseguir la libertad. Para ellos no había, libertad e igualdad sino que la metamorfosis es el ímpetu vudú para el mundo sensible en la consagración mítica. Aquí puede notarse:

 

    ¿Qué Sabían los Blancos en Cosas de Negros?, en sus siclos de metamorfosis, Mackandal se había adentrado muchas veces en el mundo Arcano de los insectos, desquitándose de la falta de un brazo humano…Había sido mosca, ciempié, comején, tarántula…Transformado en mosquito zumbón, iría a posarse en el mismo tricornio del jefe de las tropas para gozar del Desconcierto de los Blancos. Eso era lo que ignoraba los amos. (Carpentier, 1989: 42). 

 

En la novela el héroe Mackandal, sería el salvador de los esclavos, sus metamorfosis será considerada camino de luces y esperanzas. Estos procesos de metamorfosis simbolizan lo siguiente: al convertirse en ave, es reto de poder, el garañón es la huida, la avispa es una espera monótona, la Hormiga, la esclavitud.  Luego hay otra metamorfosis que será el ganso, es la sociedad perfecta. A pesar de las inmoralidades, atropellos y humillaciones los esclavos continuarían confiando en su enviado. Véase el siguiente ejemplo:

 

Ante tantas inmoralidades, los esclavos de la hacienda de Lenormand de Mezy seguían reverenciando a Mackandal. Ti Noel transmitía los relatos del mandinga a sus hijos, enseñándoles canciones muy simples que había compuesto a su gloria”. (Carpentier, 1989:26-27)

 

Lo sobrenatural será inspirador para derrocar al rey Christopher, esto llenará el imaginario subversivo para encontrar la rebelión liberadora. Los ritos de magia, y presencia vudú es el tejido importante de los esclavos en su religión, acudir a estos ritos es una forma de venganza. En la mirada de los esclavos, iniciados y todos los practicantes del vudú, esperarían pacientemente su liberación. Los ritos continuarían alimentándose en sus almas. Puede leerse un fragmento de la novela que hace una descripción de ello:

 

Junto a Bouckman, una negra huesuda, de largos miembros, estaba haciendo molinetes con un machete ritual. (…) Ogún de los hierros, Ogún el guerrero, Ogún de las fraguas, Ogún mariscal, Ogún de las lanzas, Ogún-Changó, Ogún-Kankanikán, Ogún-Batala, Ogún-Panamá, Ogún-Bakulé, eran invocados ahora por la sacerdotisa del Radá, en medio de la grita de sombras. (…) El machete se hundió súbitamente en el vientre de un cerdo negro, que largó las tripas y los pulmones en tres aullidos. Entonces, llamados por los nombres de sus amos, ya que no tenían más apellido, los delegados desfilaron de uno en uno para untarse los labios con la sangre espumosa del cerdo, recogida en un gran cuenco de madera. Luego, cayeron de bruces sobre el suelo mojado. Ti Noel, como los demás, juró que obedecería siempre a Bouckman.” (Carpentier, 1989: 28-29)

 

Los rituales de los esclavos negros, son símbolos de sublevación para alcanzar la libertad. La sangre debe ser derramada y de esa manera ser libres. En las páginas de la novela, El reino de este mundo, el escritor Alejo Carpentier, presenta las costumbres, la historia, idiosincrasia y naturaleza. Para él Haití fue un lugar que causó asombro para su escritura. Como un escritor latinoamericano,  supo atrapar en su narrativa la esencia latinoamericana para que el lector aprendiera a valorar y defender la identidad cultural.

 

El reino de este mundo, es la búsqueda de un lugar paradisíaco y para encontrarse debe pasarse por situaciones de caos y así llegar a lo estable, lo ideal, quizá utopía. Es  de destacarse que el escritor Carpentier insistió siempre en que lo Real Maravilloso no es simplemente para Haití, sino también para toda la América que es tejido de mitos e historias que se repiten. Latinoamérica entra en caos, entra en paraísos y luego vuelve a explotar. Entra en ideales, héroes, salvadores, creyentes que se aferran a los cielos e invocaciones. Latinoamérica es peculiar.

 

En esta novela, es el trazo de un pueblo que fue el primero en declarar la independencia, y seguido a él, vinieron las siguientes revoluciones independentistas, allí surgieron y revivieron mitos para que nacieran otros “Mackandal”. Latinoamérica es Haití, y Haití está en Latinoamérica. Los ideales son sacrificios para escribir la historia y esta hacerse mito. En el final de la novela se ve como el hombre se sacrifica:

 

Se sintió viejo de siglos incontables. Un cansancio cósmico, de planeta cargado de piedras, caía sobre sus hombros descarnados por tantos golpes, sudores y rebeldías. Tí Noel había gastado su herencia y, a pesar de haber llegado a la última miseria, dejaba la misma herencia recibida. Era un cuerpo de carne transcurrida. Y comprendía, ahora, que el hombre nunca sabe para quién padece y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada. (Carpentier, 1989: 28-29)

 

Alejo Carpentier, escribe El reino de este mundo como expresión de su alma y revela la necesidad de encontrar la identidad latinoamericana. La historia del continente está plagada de calamidades por los mismos seres humanos y constantemente la cadena se ha repetido en el trascurrir de los años para dejar la grandeza de este mundo.

 

La novela Cien años de soledad para el estudio de la identidad latinoamericana

 

La literatura latinoamericana vuelve a la nostalgia y a la memoria para el estudio de la cultura e identidad. Lo real y lo irreal son el epicentro de forma omnipresente en todo lo latinoamericano. Es por eso que es tan importante considerar la novela del escritor Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, publicada en 1967 donde se hace una visión de Latinoamérica, donde la historia del continente, es rescatada por la literatura. Este escritor latinoamericano como todos los escritores latinoamericanos retorna al recuerdo y la nostalgia como protagonistas para el estudio de la identidad y la cultura.

 

Es de mencionar que el recuerdo y la nostalgia son dolores tan latinoamericanos en la escritura del ser. En el discurso de la literatura latinoamericana está presente la memoria y la nostalgia. Es que recordar lleva a la añoranza de tiempos mejores, vivencias y momentos dorados. El escritor como ser sensible recurre en sus pensamientos a la memoria y la nostalgia para contactar con la conciencia mítica. En palabras de Luis Carmona:

 

Cien años de soledad es donde la memoria familiar se convierte en asunto geneático/apocalíptico, donde el amor es una pradera más allá del cuerpo y con profunda cercanía a la utopía que se sueña desde los espacios domésticos y los no-lugares como el bar de Catarino, o la carpa de los gitanos”.(Carmona, 2011: 217).

 

           La literatura latinoamericana coloca en sus páginas la nostalgia del hombre de estas tierras, las ilusiones, los sueños, temores y deseos. El pensamiento del latinoamericano está tejido de leyendas, mitos, historias, cuentos; todo porque el continente es la confluencia de muchas pieles guardadas de almas. Gabriel García Márquez, en su  novela arroja toda la furia del mar para revelar ante todos los lectores que Cien años de soledad es una obra mítica por todo lo que se teje en su relato. Esto se ve en la familia Buendía quien la envuelve el mito que pronto desaparecería, esto se daría debido a todas sus acciones incestuosas, ya que las profecías le revelarían que con el pasar del tiempo caerían en destrucción.

 

Los Buendía es una familia  representada por la fatalidad y la angustia, condenados a desaparecer junto con Macondo tal como lo expresa el final de la novela:

 

Pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra. (Márquez, 2014:172)

 

También en Cien años de soledad se refleja un problema latinoamericano representado por el “mestizaje cultural”, esto se debe a toda la amalgama de pieles. El negro, el blanco, el indio; todos convivieron y mezclaron su sangre. Por lo cual se transfirieron ideas, costumbres, mañas, modos de comportarse, y por medio del ADN de todos, surgió un hibridismo.  Con respecto a eso de mestizaje cultural, el escritor venezolano Uslar Pietri mencionó que ese proceso de mestizaje cultural se dio a todo nivel: lingüístico, gastronómico, en las costumbres, el arte, etc., que se expresó, desde los inicios, en la transformación que sufrieron los conquistadores y los colonizadores al convertirse en "indianos".

 

En toda Latinoamérica se produjeron cambios significativos que convulsionaron e hicieron una América temblorosa; muchas de sus situaciones y dramas son por sus mismas acciones, y también la herencia, en ser un continente avasallado por la conquista. La herencia es la primigenia y está en el “ADN”, en lo genético de América latina. A este continente lo agobia su forma de ser hecha para sí una ilusión, una nostalgia en la misma memoria de sus entrañas, pues Latinoamérica está llena de Macondos, en este lugar donde hay un mestizaje cultural, hay conflictos que pueden verse en deseos de poder, en los excluidos, privilegiados, pobres, nativos, llegada de extranjeros, todos conviviendo en un mismo escenario y padeciendo sus tormentos. 

 

En la literatura la noción mestiza es la introducción de la ficción, coloca en sus tablas al mestizaje que es su mayor característica, porque lo inusual se convierte en real. En Cien años de soledad se notan estos hechos, por ejemplo la ascensión de Remedios, el nacimiento de un niño con cola de cerdo, etc. Estos espacios simbólicos crean una historia textual que alegoriza al continente latinoamericano por medio de sus concepciones míticas.

 

Puede verse que en Latinoamérica, el sincretismo religioso está marcado, Remedios  es la representación de lo espiritual, más allá de lo corporal, es una especie de enviada por un poder divino, asciende en cuerpo y alma, es una forma de “María”. En toda Latinoamérica se venera a María, en todas sus advocaciones. Así como en Macondo se presenta Remedios, especie de espiritualidad, para que sus habitantes buscaran la esencia divina, en Latinoamérica también hay una Remedios, que se presenta para que los habitantes de este continente evoquen su espiritualidad.

 

Por otra parte, el niño con cola de cerdo, es el lado maldito de Latinoamérica, sus mismos errores, su soberbia, el avasallar a sus propia gente, el no trascender mentalmente, los dictadores que han hecho correr sangre, los caudillos y tiranos que se han levantado en este suelo, todo el mal de Latinoamérica en un niño con cola de cerdo. No obstante así como Macondo desaparece, simbólicamente Latinoamérica también lo hace en sus cambios.

 

¿Qué más elementos se presentan para el estudio de la identidad?

 

Continuara en el próximo número de la revista…

 

 

(Actualmente radicado en Córdoba, por razones de la diáspora  venezolana)
Moisés Cárdenas, nació en San Cristóbal, Estado Táchira, Venezuela, el 27 de julio de 1981. Poeta, escritor, profesor y licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura.  Egresado de la ULA-Táchira. Ha publicado en antologías de Venezuela, Argentina, España, Italia y Estados Unidos. 
Finalista de la décima edición del Concurso Internacional de Poesía el Mundo Lleva Alas, Editorial Voces de Hoy, Miami, Florida, Estados Unidos de América, 2018. Finalista en el IV concurso de narrativa para autores noveles Manuel Díaz Vargas 2016-2017 de Ediciones Alfar, España. Primer premio, en el 15  Certamen Internacional de Cuento, Ediciones Mis Escritos,  con la obra “Puede ocurrir”, Buenos Aires, Argentina, 2016.

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