ANO 5 Edição 73 - Outubro 2018 INÍCIO contactos

Adán Echeverría


Pequeño cerdo feminista

Todo me está negado.
Luis Alberto de Cuenca

 

 

Noviembre de 2017
Ensenada, Baja California


 

Insistes en decir que te parezco increíble.

 

Increíble mi furia Increíble mi aliento
Increíble el lucero que anuncia mi debacle cada madrugada
como si la luna se cansara de esperar entre mis piernas
y bailara esa música negra que sale de las contaminaciones del jazz
o del marco apócrifo en que no pudimos nunca jamás desenvolvernos
Las noches son apenas un supositorio para tanto sueño perdido
a veces venimos de dos en dos y nos quedamos corpóreos
como amedrentados por los alucinógenos
en esa noche de gatos que se arrastran sobre las celosías de las farmacias
y como si tu padre no nos estuviera persiguiendo con sus camionetas
y sus guardaespaldas
¡Qué bonito!
E insistes en que te parezco tierno
y que me vas a decir duerme duerme negrito
como si se lo dijeras al nuevo ratón de la luna anaranjada
con mi cabeza sobre tu corazón la camisa sudada y abierta
los llorosos dientes de la sin razón que aguarda tu seno cual crisálida
para mis desleídos abrojos
Tú metida en el drenaje
con los párpados morados y la cantimplora a todo lo que da
Levanta la barbilla levántala bien para que la gota blanca
quede prendida en el centro de tu lengua
Abre los ojos y mírame desde esas alturas
arrodillada perla blanca blanquísima irradiando la locura de un presagio
cuando las cejas acaban por sangrar en cada una de las credenciales
y no hay pudores nácar que nos evidencien
más allá de los lunes y los martes en el desempleo
de aquellos días de junio cuando nos enamoramos al mismo tiempo
o decidimos que las noches no iban a faltar porque éramos ángeles
que se embriagan de pieles besos y pieles y aquellos pequeños excesos
que siempre dijimos nos iban a doler en las entrañas
¿Tienes hambre? preguntabas
como si el pulpo de tu mirada no terminara por saber
de la noche parda porque  parduzcos nos hemos vuelto a socorrer
para los nuevos dientes de la camarera
Ellos han vuelto y de nuevo les dices que sí
que eres la verdadera reina de las confidencias
la que salta desde la cornisa sin el rencor cintilando látigos
porque los días de granizo no hay descanso para las mordidas
e insistes en que soy un poco rincón luminiscente augurio
hecho de pequeños cerdos que siempre has soñado en tu costado
debajo de tu cama en tus relicarios multicolor
debajo de las veladoras y las agujas de emociones exactas
No podremos parar Ni para desangrar de nuevo
porque si ven un listón más alto ellos preguntaran por qué
Que dónde está aquel ebrio Que dónde lo has metido
Se preguntarán por qué venir a socorrerte si siempre
acabas por saltar de precipicios nuevos
eléctrico tu canto y las alas desplegadas de diamantes
nuevos cortes de cabello la barba y aquello de la luz clareando en derredor
No podrán comprender tu raciocinio amor de unicornios y estrellas puntiagudas
que se remojan siempre las puntas de dos en dos
y por tus muslos solo las lampreas de mi desesperación habitan
Y dirás que hace días no me has visto
Y que aquel pequeño cerdo feminista que tanto ha doblegado tu interior
tu mutilado adiós a la familia tu irreconocible intelecto de niña de sala
de niebla y oscuro lunar y diablo encarnizado al rojo vivo
morado por la superioridad de los bemoles de la angustia
ha enrojecido de violencias los colores del sudor y a tiempo
pero contigo no
contigo todo es un adiós sincero por las madrugadas
y el limón cae en todas las heridas
los besos en los párpados y la cuna del abrigo
ahí en el hueco de mi pecho donde siempre ronroneas
tu voluntad
Ellos lo saben
Tú te has valido sola para soportar el amor como las tormentas
impúdica y revolucionaria como las nuevas quimeras del siglo XXI
como las tantas mágicas sonrisas en que te descompones en lodos y láminas
dispuesta a guardar la esencia de mi nombre en los perfumes de tu carne
y proteger mis actos Porque eres tú la dueña
La que todo lo puede en la punta del tacón y el cenicero
la reina de las confidencias de todo amanecer
Acá está mi brazo otra vez     mulata
ven a sangrarme de nuevo las violencias del dilatado párpado
No cerraré los ojos nuevamente
quedaré encandilado por tu platinada radiación
mientras la luz se abre y tu lengua esparce la maravilla
Ven a cubrir de algas todos mis rincones con tus labios de anémona
como si no hubiera más dolor que regalarte en cada uno de los abandonos
Insistes y eres la insistencia hecha sombra hecha grito hecha de todo argumento
maquinaria de sueños y réplica empoderada hacia los adioses de antiguas familias
sumidas en las cuevas lunares
en las que siempre hemos de poder reconciliarnos
Vacíos y envilecidos y
felices y entrelazados muslos abdomen puños abiertos
noche tráfago
escalar la madrugada de lamentos que ya no nos importan
En el azul el día en un silbido
donde se cortan los espejos y todos diremos que
la libertad pueden metérsela en
Y habremos de escapar una y otra vez las veces necesarias
para que la dulzura en nuestros cortes y en el fuego de tu amor sea acaso un poco
silencio oscuro
y mal de ojo el aquelarre de no poder ser buenos
como las santas costumbres de los viejos paradigmas de sombras
hacia donde nos quieren conducir
Hay los días y hay los tiempos lúgubres para poder discutir
y aquello de ‘habremos’ no se ha preconizado en la voluntad y no hay disculpa
A qué pedirles a los demás que acepten nuestra luzcuridad inmediata
Las palmas que nos hemos entregado Las mordidas descompuestas
siempre advenedizas
en el rigor de no transparentarse
el peso de nuestra memoria el calamar que se abre
en nuestros pezones perforados
No sabrás de nuevas distancias para poder reconciliar los tiempos y los días
si las tardes de ayer vienen de nuevo a mordernos los tobillos
como fastuosos grilletes de otros oros de la edad media en la que no sabíamos
del placer que causa amar las mordidas de nuestros omóplatos
¿nos dejarán en paz alguna vez?
Ven a verme en esta calavera
cuerpo de cerdo habitación de cerdo palurdo cerdo agrio que soy al revolverme
cual si fueras apenas un refugio
que surge de este raciocinio inmediato
Quítame los pergaminos para no contaminarte
Seremos la insistencia en la cordura
El pájaro a medio camino y la enramada de los puños
praderas para poder volver a ti o que tú corras y escapes
en la furia de los días por venir
donde te he depositado
Yo te esperaré porque estoy arrinconado en tu memoria
y de nada sirve que me filtre en nuevas iridiscencias
en otros claroscuros si en los tantos brillos de tu carne
va mi salivar amargo
los ahorradores de silencios en que desesperas todavía
Ellos siguen ya la cacería de mi cuerpo y tú
insistes con miradas agrias
para esconder mi estrella preferida mi todo parpadeo por la luz de tu locura
Me he quedado sin ojos en alguna edad remota como pez multicolor
Diafragma serpentino arcoiridistinto y malcriado por ti mujer alabardera
Solicitante pátrida voluntariosa de muslos recónditos y milagrería
de espacios
siempre tan precisos en tu insistencia de buenas voluntades
Estaremos acá desnudos tirados en los basureros sociales
en los manantiales de espejos que forman los antros todos
en aquellas madrugadas citadinas donde el mercurial penetra nuestros corazones
y la música es un cataplasma donde agitamos la carne en pos de algún silencio
para nuestros cuerpos amarrados en el infinito de estar juntos contra el mundo
y las patrullas siguen su aterida persecución de infancias que ya se nos van olvidando
quedan arrastradas cual estelas de mugre detrás de nuestros espejismos
detrás de las pastillas los condones y tanta jeringa de puntas oxidadas
somos apenas un nublado espectro en que volcarnos
el uno contra el otro divididos ya en la historia pertinaz de la memoria social
Ellos lo han estimulado tú lo has escarbado en mi espalda en mi nuca calavera
Y yo quedaré anochecido en aquellas primeras voces cuando
duradera tú insistías en que yo era
la maldita maravilla


 

 

 

 

 

Madrugar sobre cerdos.

 

Hay silencios que siempre esperan detrás de las barreras del sol
hay colores afrodisiacos colores andróginos
colores que apaciguan los dientes de la violencia
y está el rosa color cerdo
que salta de cama en cama sobre cuerpos lustrosos
Rosados cuerpos de hadas y los cerdos desleídos
que se emborronan por los marcos de las ventanas
en las cabeceras de las camas
en los burós como teléfonos descolgados
las botas bajo colchones y algunos dientes apenas
pizcando sueños en el aire angustiado
de las alucinadas hembras
que cantan de luz en luz
y parpadean apenas el oscuro trébol
en el que dejan los muslos
por si acaso.

 

 


 

 

 

Soñar cerdos cotidianos.

 

Amanece una nueva ciudad cada ciudad cada fresca ciudad gris multicolor
Los edificios abandonados en corbatas tacones rojos y pintalabios
que no terminan de dormir
Se sirven desayunos a prisa montados en las bicicletas
y ellos salen a correr la milla
Como si esperaran trashumar lo cerdo en alguna carretera
Como si lo cerdo apagara sus latidos
Las jóvenes publicistas cantan en los almanaques
y los apátridas van colgados del tranvía
La noche sueña que el día pudo doblegarlos
Que la casa de moneda se ha extraviado y que todo apenas
es la poesía del momento
Corren los cerdos con sus rabitos rosados
y ellas que se enamoran de dos en dos de tres en tres
del mismo descarado cerdo que les abre las compuertas del amor

 

 


 

 

 

Cerdos trepadores hieden.

 

Los multifamiliares apilados en caricias y tendederos
acá se escucha la música de la flauta y el taconeo de aquellas coristas
que apenas regresan para conciliar el sueño diluido en algún reclamo
desde el aparador desde la bocina del teléfono desde el colchón sin premura
Los cerdos las esperan con las espinilleras puestas a un lado de la hamaca
los elevadores no son apenas un espacio para el desamor
lágrimas en cada piso en todo ladrillo escurriendo en las paredes
borroneando las fotografías de algunas victorias antiguas ya
Y los cigarros se apresuran a elevarse a escondidas de las alarmas de humo
Seamos la humareda de otra nueva persecución
Ellas han traído el desayuno para despertar a su cerdo que está pálido
de tanto no dormir
¡Vamos querido que el día se apresura
y tienes que llegar a la oficina!
Ahí viene la nalgada
El apretar testículos con la trompa del cerdo multicolor
en el baño metidos bajo el agua caliente las cerdas en la piel
se erizan
Cada cerdo en su corbata a rayas
desde el caserío para volver a la avenida
Ellas se quitarán la máscara para ser menos la damisela ilustre
y caminar hacia las cortinas en cada desayuno
mirando alejarse al cerdo en su traje sastre
Ya llegará la noche
para ponerse el maquillaje
y salir a conseguir otra moneda.

 

 


 

 

 

La noche cerda parricida.

 

No infligirás dolor nuevamente en los corazones de las muñequitas de porcelana
En Ámsterdam las prostitutas caminan sobre el látex
de aquellos pequeños cerdos inaugurales
Entre amigos no hay mucho que esconder para decirnos que sí cada trémula fiesta
En los tocadiscos quedamos varados como alrededor de la fogata
Detrás de la ventana se presiente el festival y la carnicería
La marcha de las putas da una vuelta nuevamente al planeta
y aquellos cerdos tercermundistas vienen a copiarlo todo
como lo han hecho con la peste la prostitución y la pederastia tan segura ya
de su epistemología
Los días multicolores no van a volver si apagamos la televisión
no hay que ser irresponsables
para hablar de habitaciones vacías cuando los migrantes no
lo han logrado apenas caen de los barcos hacia las orillas y la arena
Aquellos cerdos se quedaron de rodillas a media manifestación
Se han cancelado los permisos
y la frontera
es el túnel hacia la Tierra de la Desesperación
¡Este año hay elecciones!
¡Malditos cerdos comunistas
déjennos en paz!

 

 


 

 

 

Las reinas se enamoran de los cerdos

 

y avanzan sus cartas sobre la mesa
Leen el fondo de cada cafetera en busca del discurso
para abolir lo que han leído en el calendario
A veces parecen decir que sí
luego los divorcios
las reuniones sobre cuerpas coños relámpagos y madreselvas
Pero al caer la tarde enamorada
corren sus tiaras hacia la cadera
y se siembran en el rincón de alguna cafetería solitaria
con un libro entre las manos
dispuestas a ver pasar la piara
pendientes siempre de la cacería
porque se saben intactas y revolucionarias
capaces de empuñar el picahielo
para atravesar pulmones y uno que otro corazón
de cerdo.

 

 


 

 

 

Los monstruos cara de cerdo.

 

Ahí estaba en la ventana de la habitación de mi hija
flotando su rostro sobre la luz que apenas fluía hacia la noche
Yo había metido el carro cuando llegaba del trabajo
Se me había hecho temprano era día de exámenes
Laura me entretuvo con nuevas preguntas acerca de su tesis
                       “Los días enfermos de la literatura occidental”
Tuve que dejar la puerta abierta del cubículo
para no ser presa de posibles acosos a universitarias
Me entretuve cerrándome la bragueta porque no me dejaba terminar
y al fin corrí las avenidas y su carne
su cuello de cisne su garganta los párpados cerrados
el intelecto intacto insigne en la ignominia
decididos a ignorarlo todo
Al llegar a casa
la madre de mis hijos salió al jardín a recibirme
llena de quejos y llantos y acusaciones de
“Te he estado hablando muchas veces
tenías el móvil apagado”
Callad mujer, epa, ¡vámonos al diablo!
y la besé en medio de la lengua
Debí decirle “Amores van y tú me perteneces”
y jalar la media trenza
sobre los omóplatos equidistantes a mi ruina y su desesperado celo
pero no pude con su cara de Mona Lisa
en este perseguirme mundo qué interesas
le mordí tres veces cada párpado y le arranqué una sonrisa de crucifixión
y escuchamos el grito de mi hija de catorce años
Volteamos juntos a mirar la ventana iluminada de su cuarto
la noche nos había cubierto con su oscura calma
las aves alzaron el vuelo
(¿o eran los murciélagos que salían del follaje?)
Alzamos la vista hacia la luz desperdigada y
ahí estaba la cabeza del cerdo
Flotaba en el aire como un globo rosado
con sus ojos achinados y el hocico largo
lanzaba besos de dolor a nuestra alma
Corrimos hacia la habitación desesperados
abrimos la puerta
pero mi hija ya no estaba.


 

 

 

 

 

Cerré mis ojos de cerdo

 

y disfruté tus gritos
que se agolparon en la orilla de mi mente
en la puerta del destino solo tendrías que empujar
para reconocerme
y clavar las espuelas en mi corazón
Da ese último paso hacia la oscura voluntad de sentirte perseguida
Atrévete hacia el espacioso encierro de mis favoritas calaveras
en esos rincones
donde guardo antiguos amores amarrados en la memoria
ahí te esperará la angustia el dolor el resquemor de labios
ahí te habitarán las serpientes de mis brazos el veneno de mis dedos
el animal que me persigue en madrugadas
lamerá la cuenca de tus ojos
si te animas

 

 


 

 

 

Los cerdos matinales se vislumbran

 

antiguos y llenos de telarañas en el pecho desnudo
caminan con sus camionetas arreglándose el bigote
Los hay con sombrero o calvos o con alguna gorra de militar o beisbolista
ferrocarrilero Lo cierto es que a su edad se observan ya las costras
de una educación que apenas los ha cambiado luego de  cinco mil años
De nada nos sirve culpar a nuestras queridas religiones
si tan solo de dioses se tratara esto de clavarnos uno al otro la carne desprendida
y todo aquel fuego que crece en las plantas de las manos
que brinca de los ojos
como el centellar de universos paralelos
en la noche de la Vía Láctea ¡ya no insistas por favor!
Las hadas mueren porque las princesas hace tiempo que se casan con los parias
Y los reyezuelos se han dedicado a buscar actrices de Hollywood
para insistir sobre cuerpos filmes ocupación desempleo triunfos
y hasta algunos premios obtenidos en el elevador
Los hay cerdos que sobresalen en la película porno de moda
pero los pequeños cerdos feministas siguen ahogados en la muchedumbre
siguen apuntando en la cabeza de Linda Lovelace
para consumir más y más preciada carne latiente miedo
terror y fama tomadas de la mano
corriendo en arco iris de sustancias que hierven hierven en las venas
Ellos cruzan con sus camionetas los aires de alcohol las drogas las prisiones
y hasta los tatuajes en el cuello todos ellos muy fuertes muy coráceos
radiantes en su furia en su bestialidad de dragones invencibles
Los hay que regalan biblias y cuidan las fronteras
Los hay encimados en las televisoras produciendo películas
Los hay durmiendo con las colegialas en las universidades
Y bendito el tiempo de lanzar la última piedra
en esta serie de acusaciones
que no es posible que nos alcancen confesados
Los cerdos matinales no pudieron lograrlo
Un día se miraron sanos y rosados con sus colitas espiral siempre dispuestas
a la cimentación de su gloria
y ahora se ven tan necios diciendo que No que No han sido ellos
que los disculpen que eran otras épocas
Ellas vinieron a mi fiesta Ellas entraron solas al hotel fantasma
Acaso no las hice actrices No aprobaron las materias y hoy son
altas estrellas altas diputadas grandes escritoras lejos del escroto
de sus perseguidores
Los pequeños cerdos feministas las empujan en los diarios
en las marchas en las manifestaciones Y acá aparecen sus rostros
barbados rostros con sombreros lentes negros espejuelos
diamantinas y hasta brillo en los labios
“Aprovecho para decirles que soy gay” dicen los estúpidos ojos del viciado sueño
Los cerdos matinales se han juntado a discernir los futuros del mundo
El país es un estercolero Los cerdos matinales lo saben y
lo han dibujado en pequeños almanaques
¡Que Ishtar bendiga a Linda Lovelace!
Seguiremos a la espera del nuevo anuncio en marquesinas
Del nuevo periodicazo que exponga a nuestra raza
de cerdos que ya no se puede

con tanto lodo en la azotea.

 

 

 

Adán Echeverría. Mérida, Yucatán, (1975). Doctor en Ciencias Marinas. Premio Estatal de Literatura Infantil Elvia Rodríguez Cirerol (2011), Nacional de Literatura y Artes Plásticas El Búho 2008 en poesía, Nacional de Poesía Tintanueva (2008), Nacional de Poesía Rosario Castellanos, (2007). Becario del FONCA, Jóvenes Creadores, en Novela (2005-2006). Ha publicado en poesía “ ropero del suicida” (2002), “Delirios de hombre ave” (2004), “Xenankó” (2005), “La sonrisa del insecto” (2008), “Tremévolo” (2009), “La confusión creciente de la alcantarilla” (2011), “En espera de la noche” (2015); los libros de cuentos “Fuga de memorias” (2006) y “Compañeros todos” (2015) y las novelas “Arena” (2009) y “Seremos tumba” (2011). En literatura infantil ha publicado “Las sombras de Fabián” (2014), cuento ilustrado por Steffy Burgos.

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Revista InComunidade, Edição de Outubro de 2018


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Foto de capa:

CANDIDO PORTINARI, 'Painel Tiradentes: detalhe 3: execução de Tiradentes', 1948.


Paginação:

Nuno Baptista


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