ANO 4 Edição 67 - Abril 2018 INÍCIO contactos

Berta Lucia Estrada


Virgo potens, de Ma. Socorro Mármol; uma reescritura de la picaresca española

 

Conocí personalmente a Ma. Socorro  Mármol Brís(Premio Internacional de Literatura 2018) en la Feria del Libro de Madrid 2017; se me acercó entusiasmada después de haberme oído hablar sobre el tema Mujer y Literatura a la que había sido invitada por Basilio Rodríguez Cañada, Presidente de Sial Pigmalion, y por Carlos Orlando Pardo, presidente de Pijao Editores; me la presentó Carlos Pardo Viña, y ella me preguntó si podía obsequiarme su libro Virgo Potens(Grupo Editorial Sial Pigmalión-Madrid 2016).

 

Pues bien, acabo de leerlo y me ha dejado una muy grata impresión. No sólo es una obra muy bien escrita sino que me hizo remontarme en el tiempo y creer que estaba leyendo una obra de la picaresca; ese género que surgió en el Siglo de Oro Español.

 

El lenguaje de Socorro Mármol Brís hace gala de una gran riqueza; pocas veces emulada por los autores contemporáneos. También refleja el lenguaje local de su tierra natal, Sierra Mágina, a tal punto que a veces creía que el castellano que leía era de otros tiempos, como el del Lazarillo de Tormes, o el mundo de un Guzmán de Alfarache.

 

Precisamente uno de sus personajes, Torcuatillo el Cojo, me hizo rememorar al Lazarillo; así como la sociedad en la que se mueve, los contrastes socioeconómicos, la vida de los olvidados, de los renegados, de los desarrapados, de los olvidados por esa otra clase que se cree superior y que en vez de mejorar el modus vivendi del pueblo, que supuestamente protege, profundiza aun más en las infinitas argucias que pone sobre la mesa para que las diferencias sociales existan, puesto que sin ellas muchos de sus privilegios de clase –léase casta- desaparecerían irremediablemente. Para ello necesita apoyarse en los pilares de la sociedad patriarcal, veamos: El cura, en representación de la Iglesia, el juez, en representación de un supuesto Estado de Derecho, y el abogado, que aunque pertenece a una clase privilegiada trata infructuosamente de proteger a los desvalidos.

 

El mundo turbio en el que se cruzan los ricos del pueblo, con la clase mal llamada popular y con los que están en lo más bajo de la pirámide social -me refiero a las prostitutas y a los renegados por sus orígenes non sanctos, tal y como sucede en la picaresca-, está contado en primera persona, otra de las características del género en cuestión. El relato es más bien el retrato de la vida de un pequeño villorrio devenido en infierno grande. Allí vemos desfilar retazos de la historia española, ya no del siglo XVI sino del XX; me refiero a la Guerra Civil Española y a los temibles años que siguieron a la más larga dictadura europea, la de Franco; y todo ésto a través de los ojos impertérritos de una niña a la que aún no la ha visitado la menarquia, aunque a veces su relato se mezcla con los recuerdos que tiene en su etapa adulta y en la que trata de exorcizar los demonios que la acosan desde esa infancia en que debía esconderse cada vez que escuchaba las peleas descomunales de sus padres o cuando escapaba de los castigos inclementes de una madre para la que sólo contaban sus muertos; mientras que su padre, abogado de profesión, se mece en la desazón de un amor prohibido; me refiero a la relación abierta que sostiene con la hetaira más hermosa e hidalga del pueblo.

 

Y si hablo de hidalga, en el sentido que le da la RAE, o sea,una persona “generosa, noble, valiente”, es porque en suma Virgo Potens es ante todo una novela que ensalza a la mujer. Es una novela feminista en el sentido más contemporáneo del término. Las mujeres no son sólo las protagonistas del relato sino que son los personajes que verdaderamente salen avante de todos los contratiempos que los hombres -supuestamente “probos”, y a los que ya se había hecho alusión, como son el cura y el juez- les habían sembrado en el camino arduo y difícil que tendrán que recorrer; no para que triunfen sino para destruirlas. Con la diferencia que ellas sobreviven así crean que han fracasado en el intento. Sólo al final se dan cuenta que no, que sus vidas no son un fracaso y que están allí no sólo como testigos de un oprobio sin nombre sino para contarlo; y así, de una forma o de otra, lograr recuperar la decencia que creían sepultada en el pasado. Pero sobre todo evitan que el olvido reine y que la memoria se imponga por encima del dolor, del sufrimiento y de la bajeza humana. En otras palabras recuperan la memoria que todo pueblo debe tener para poder comprender el presente y poder proyectarse a un futuro; puesto que ellas finalmente entienden que es la memoria histórica la que logra redimir a los pueblos y por ende a los hombres y mujeres que lo conforman.

 

Virgo Potens también es una novela que me hizo pensar todo el tiempo en La amiga estupenda de Elena Ferrante; con la diferencia que en la novela de Mármol Brís no son dos amigas sino tres y además hay una presencia masculina,Torcuatillo el Cojo, con el que conforman un extraño cuarteto donde no es la música la que va a hacer bailar sus vidas sino el desamparo y la tragedia. Ese cuarto integrante, por muy disparatado que parezca, es una de las figuras principales-léase columna vertebral- de esa amistad que nada ni nadie podrá destruir, ni siquiera la muerte.

 

Por último quisiera hacer un breve análisis comparativo entre Virgo Potens, de Ma. Sócorro Mármol Brís, con La amiga estupenda, de Elena Ferrante, teniendo en cuentaque las dos obras hurgan en el mundo secreto de las mujeres. Me refiero a la menstruación, al abuso sexual, al machismo o la misoginia; pero sobre todo la diferencia en la educación impartida a hombres y mujeres. Estas dos obras buceanen la intimidad de la mujer; en ese universo femenino que ningún hombre podrá vislumbrar por razones evidentes. Así que si les interesa conocer un poco más sobre nuestra psiquis y sobre nuestra forma de ver y sentir el mundo, la familia, los vecinos, el primer amor o las primeras caricias –entre muchos otros aspectos- deben leer estas dos obras. Otra de las características que cabe la pena resaltar es que los dos libros son un registro de todos los cambios que sufrieron España e Italia después de la 2a Guerra Mundial.

 

La amiga estupenda, de Elena Ferrante, es el libro que Daniel Pennac le obsequia a todos sus amigos y debo confesar que no lo leí con el mismo entusiasmo que lo anima. Es más, no me produjo ni frío ni calor, una especie de aletargamiento más bien. Y aunque La amiga estupenda es una obra muy bien escrita, la verdad es que no me sedujo para nada, incluso me aburrió, no veía la hora de terminar su lectura. Me parece una obra más decimonónica que del siglo XXI. En cambio Virgo Potens es una novela que me sedujo, que me interpeló, que mueve montañas, y cuya lectura no me dejó indemne. No dudo en afirmar que Virgo Potens es una lectura que debería ser obligada en los cursos de literatura de colegios y universidades; sin olvidar el excelente curso de español que su autora nos brinda; pro lo que no dudo en afirmar que considero a Ma. Socorro Mármol Bris una narradora no sólo excelente sino muy superior a Elena Ferrante.

 

Por último quisiera resaltar que Virgo Potens es un soberbio homenaje a esa gran mujer que fue Minerva Mirabal; otra razón más para recomendar su lectura.

 

Adenda: Y no, definitivamente La amiga estupenda no es un libro que pueda ser catalogado como realismo mágico; lo digo porque algunos críticos literarios han hecho ese comentario, algo que a mi modo de ver es completamente disparatado. Y por supuesto que en el caso de Virgo Potens tampoco podría hablarse de realismo mágico, sino como una reescritura de la novela picaresca española; tal y como lo había explicado al inicio de esta reseña.

 

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