Cultura

Atardecer en la bahía | Rocio Prieto Valdivia

(Para Waldemar)

 

Te buscaré cada atardecer en las miradas de los transeúntes.
En las sonrisas fugitivas. Los refrescos aperlados. 
En las palabras que brotan de los árboles caídos.
La celulosa, trazos de alegría.

Te encontré en un pedazo de polaroid 
soñando en nosotros, en aquellos días.

En el minuto en que quedé muda, 
y tu imagen se desvanece
al finalizar el día.

Será que sólo fuimos un par de trotamundos.
Siluetas bajo la luna. ¿No lo sé?
Si nos encontramos por las historias
de todos los libros.
O si hoy al cerrar los ojos 
has aparecido apenas
por unos segundos.

 

Naturaleza.

 

Antes de ti, el viento se volcaba contra el mar
y la raíz de mi amor era la tierra,
las cordilleras y las aves emprendiendo el vuelo.
las aguas tibias, y el hábitat entre los corales.
Éramos un solo binomio.
Pero llegaste y me prometiste el paraíso.
la selva, la hoja de vainilla
y fuimos dos tigres al acecho.
Oasis eran tus palabras al darme cuenta
que todo aquello se fue volviendo la aridez, 
nacieron los cardos y las espinas hirieron mis pasos.
El sudor de mi frente desvía las imágenes fecundas
de esa tierra de aguas reverdecidas.
Quise huir de aquel paraje para no oír graznar a los cuervos 
creí ver la ferocidad de las águilas desgarrando mi garganta.
Mi vista se incrustó entre los riscos y fueron mi última morada.
Ahí quedó mi cuerpo.
Y el sol, furtivo amante, devoró mi carne.

Antes de ti yo era mar,
bosque
y felicidad.

 

¿Dónde quedó la fluidez del amor?

 

Y era en la pureza.
el lugar donde solíamos engarzar una oración
los viernes por la tarde o los sábados llenos de alegres cantos.

Tomamos un transporte los lunes, solitarios amantes, 
no había nada que nos separará de aquél letargo.

Los mares de la desolación vinieron, 
los martes de sonrisas extrañas.

Se fue apagando la lumbrera de mis días.

Duele la tarde rayando nuestro horizonte
y se ha hecho tarde para regresar a la diáfana caricia,
al vendaval que se ha llevado todo.

Ahora acudo a ti para darme cuenta de mis errores
y alumbrar mi canto
de otros los lunes por las mañanas.

 

El lunes nunca será igual.

 

Se han de deshojar algas en las veredas que llevan mis pasos. 
Desprender aromas e iluminar
con anémonas mis noches.

La sílice de tu mirada se incrustó en mi arteria, 
en cada hoja de flores marinas está tu nombre,
es el tatuaje y el matiz para descubrir
el fósforo de mis ojos.

Dime, pequeñito, si la sal tiene que tostar la piel.

Y cómo no mudarse entre los corales, 
para descubrir la forma de ver los lunes 
de otra manera.

 

Tiene que existir una palabra.

 

para abrir las heridas y que de éstas salten purulentas orugas
y no chillidos qué taladren las distancias
qué recorran extasiados la hegemonía de un solo organismo.

Una palabra que calibre en todo tiempo,
para no olvidarse de los recuerdos y con la que sane
a cada bicho que intente acribillar los poemas 
que hemos de escribir después de los fallidos amores.

Convertirlas en furiosas mariposas hemófagas
que no logren conformarse con el vuelo
 y sean esquirlas o puñales incisivos
de toda carne abandonada
entre los versos
no quejas
no copias
de antiguos
argumentos.

 

Quién hubo de cerrar tus ojos ante lo innegable. 

 

Trascender es sólo un sentimiento que ata y derrumba al ser.
Los campos amarillos reverdecen cada año, abren sus botones
y el blanco se va tornando un sol pequeño.
El vuelo de las aves, imagen atrapada en la pupila,
cristal espejo qué atraviesa las manos y no corta.

Quién hubo de mentirnos,
para que solo se plasmará este perro sentir.
Si la vida es hilo que ata cada mirada, el naranja de la tarde que cae al mar
o el azul de las campanillas creciendo en las veredas.

Soy lo verde que ilumina los ojos saltones de los sapos croando en los arroyos
el rojo de los filamentos de las flores del granado, 
el morado de los frutos de una higuera.
La colorimetría de las marcas de la forma tan sutil de amarme 
según tú
eso era todo en la vida. 
Pasar de rojo a morado, del verde al amarillo. 
Y volver a empezar.

Yo, cegada, no asomaba la vista más allá de la cerca sin colores
y los colorines sonrientes
los colibríes de abiertas alas.
El sol pequeño para mis manos. La neblina era tu cómplice
en esa farsa.
Soy la cerrazón autoimpuesta
una ciega más.

 

Fotografia de Rocio Prieto Valdivia

Rocío Prieto Valdivia Mexicali. Baja California. México 10/ Feb/ 74 Escritora, promotora de lectura imparte talleres infantiles y juveniles de escritura, lectura y arte.

Desde 2002 imparte talleres  en escuelas públicas y privadas. Trabajando de manera altruista en escuelas de zonas marginadas o en condición de diversidad. 

Ha participado en campamentos de verano del inmudere desde 2014 hasta el 2018. 

Creadora del método de lectoescritura en la escuela secundaria #54 del municipio de Ensenada para niños con capacidades diversas en 2016- 2017 hasta la fecha.

Creadora del proyecto introducción al arte y la lectura 2013 hasta la fecha. Atiendo a mas de 200 niños al dia durante 3 días a la semana. 

Creadora  y tallerista en el colectivo literario la gatita roja taller de lectoescritura en la secundaria #54 

Coordinadora del Festival internacional de grito de Mujer sede Ensenada. Directora de Arte Letras  Migrantes proyecto cultural  independiente.  Cofundadora del taller  y proyecto Letras y Voces  de Ensenada grupo literario independiente de promoción cultural  y editorial.  Editora, creadora del proyecto literario de la REVISTA LA GATA ROJA. Creadora y editora del proyecto poético  literario “las voces del silencio”  Y creadora de las jornadas literarias itinerantes  por la paz  mundial. 

Columnista en la Revista delatripa y parte del consejo editorial desde…. 

Ha publicado en revistas locales he internacionales.  Como Monolito, La Piraña, Histeria, La Huella del Coyote, Diario  del  sureste entre otras. Es  autora de los libros “Soñar entre Mariposas* editorial San Mateo* Sueños Lúcidos* ediciones alternas *  “Veinte Poemas Perdedores  y un instructivo que no sirve para nada* Exlibris editorial*  “El Árbol de naranjas y otros cuentos *  editorial Mini libros de Sonora* “El beso de sal y otros  encuentros con el  mar* Winged Editorial*

Ha participado en Antologías internacionales y nacionales. 

Ganadora del certamen Amores mitológicos de Ciudad del Carmen Campeche. 

Con su cuento Jusnai y el navegante en 2018. 

Es integrante del taller literario “La Catarsis Literaria” del escritor Adán Echeverría García. Radica actualmente en Ensenada Baja California.

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